Pocos platos representan tan bien el mestizaje de la cocina mediterránea como el pesto trapanese. Nacida en el puerto de Trapani, al oeste de Sicilia, esta fascinante variante surgió cuando los marineros genoveses desembarcaban en la isla y combinaban su tradicional salsa de albahaca con los tesoros de la tierra siciliana: tomates frescos y almendras. El resultado es una salsa cremosísima, fresca y llena de matices que no requiere cocción y que transforma cualquier plato de pasta en una auténtica fiesta estival. Si buscas salir del clásico pesto verde o de la boloñesa de siempre, esta receta tradicional se convertirá en tu nuevo imprescindible en la cocina.
A diferencia del pesto genovés tradicional, los verdaderos protagonistas de esta salsa siciliana son el tomate y la almendra. Según datos de la Fundación Española de la Nutrición (FEN), el tomate fresco, bajo en calorías y compuesto principalmente por agua, destaca por su elevado aporte de vitamina C (una sola ración cubre el 61% de las ingestas diarias recomendadas) y, sobre todo, por su riqueza en licopenos, un potente antioxidante cuya absorción mejora notablemente al triturarlo y combinarlo con aceite de oliva. Por su parte, la almendra dulce aporta el cuerpo y la cremosidad característicos de la salsa; un fruto seco altamente nutritivo que es una excelente fuente de proteínas vegetales, fibra, grasas monoinsaturadas saludables y minerales como el calcio, el potasio o el fósforo. Además, la FEN señala su destacada aportación de vitamina E, ya que tan solo una ración de 25 gramos cubre el 42% de las necesidades diarias de este antioxidante vital.










