Mucho se está hablando y escribiendo estos días sobre la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta.

Grupos ultraderechistas hablan de "invasión", cuando esa palabra tiene un componente bélico. Lamentablemente también hablan en estos términos medios de la Iglesia como Cope o la Trece TV. Rusia invadió Ucrania y mantiene allí un clima bélico; EEUU ha invadido numerosos países con conflictos bélicos. Israel invade Palestina en la zona de Gaza y Cisjordania, también Líbano, provocando desolación y muerte por sus bombardeos.

Pero los 50.000 inmigrantes que llegan a Ceuta no tienen armas. Exponen su vida tirándose al mar, muchos con un flotador y otros hasta con bebés para nadar hasta 3 kms. para conseguir llegar a una Europa donde puedan intentar tener un trabajo porque en su país no tienen nada, como ellos mismos han dicho.

Los comentaristas políticos y tertulianos hacen muchos análisis sobre las causas de esta llegada masiva de africanos. Muchos apuntan a que detrás de esta operación está Donald Trump y Netanyahu y el Rey de Marruecos, los tres dolidos porque España no les apoyó en la guerra de Irán, por haber condenado el genocidio en Gaza y la usurpación de tierras en Cisjordania o por los recientes acuerdos de España con Argelia.