El encarecimiento del coste de la vida y el aumento insuficiente de los salarios en los últimos años han provocado una pérdida de poder adquisitivo en España. En términos interanuales, el salario anual bruto por trabajador alcanzó en 2025 los 28.410,38 euros, un 3,1% más que en 2024.Sin embargo, el incremento de los precios ha limitado esa mejora salarial, al no crecer las retribuciones al mismo ritmo que el coste de la vida. Así, el IPC anual se situó en torno al 3,2% en junio de 2026, mientras que la inflación subyacente se mantuvo alrededor del 2,9%.

Si se amplía la perspectiva hasta 2019, último año previo a la pandemia, la brecha entre salarios y precios resulta aún más evidente. Según el INE, en ese mismo año el salario anual bruto por trabajador ascendía a 24.395,98 euros. Desde entonces, la inflación acumulada ha alcanzado el 26,1%, mientras que los sueldos han aumentado un 16,45%, casi diez puntos porcentuales menos que los precios. Como consecuencia, el poder adquisitivo de la ciudadanía se ha reducido.

Sin embargo, el impacto no ha sido homogéneo entre las distintas actividades económicas. La pérdida de capacidad de compra ha variado en función del ritmo al que han evolucionado las remuneraciones de cada sector.