La gran mayoría de personas en España espera con ansias su semana de vacaciones para poder relajarse y pasar días de descanso a orillas del mar en alguno de los maravillosos arenales españoles o en algún otro enclave costero de Europa. Todo el mundo suele cumplir a rajatabla tanto la legislación vigente en la playa como las normas no escritas, aunque en varios lugares hay una normativa un tanto especial.A lo largo y ancho de toda Europa hay varias playas que cuentan con normas peculiares que muchos de los bañistas que las visitan desconocen por completo y que deben ser cumplidas sí o sí. Desde algunas que prohíben clavar una sombrilla en la arena hasta otras en las que no se puede poner música con altavoces, en el continente hay algunos arenales que tienen directrices un tanto especiales.Del tabaco a no poner sombrillasUna de las normas más comunes en las playas de España es la prohibición de fumar tanto en la arena como en el agua, y aunque en el resto de Europa esta regla no esté tan extendida, ya hay otros países que han establecido arenales libres de humo en algunas partes de sus increíbles costas, como en Cerdeña (Italia). Precisamente en la isla italiana se encuentran algunas de las normativas playeras más singulares: por ejemplo, en la conocida Punta Molentis hay restricciones en cuanto a las sombrillas para las personas entre 10 y 65 años, mientras que en la playa Pelosa solo pueden poner la toalla si la dejan sobre una esterilla.En otros puntos de Italia, como en Sorrento, está prohibido el bañador o bikini por la calle, ya que hacerlo acarrea una cuantiosa multa de 500 euros; esta restricción también está vigente en otros lugares de Europa, como Albufeira, en el Algarve, o en Barcelona y Mallorca, donde no se permite entrar con ropa de baño a establecimientos; en ese caso, la sanción administrativa puede llegar a ser de hasta 300 euros, mientras que en Málaga o Dubrovnik también se aplica esta norma.Una de las normas más curiosas de toda Europa también se aplica en varias playas españolas, ya que ni en Vigo ni en Marbella se puede orinar en el mar, una práctica sumamente común entre los bañistas, aunque no se puede comparar con la que rige en la playa del pueblo francés de Granville, en Normandía: está prohibido llevar a tu elefante a la playa. La razón se remonta 17 años atrás, cuando un circo dejó a esos animales bañarse en el mar y dejaron una notable cantidad de excrementos.