Entrevistar a Karmele Marchante (Tortosa, 1946) es más difícil que enroscar una boa constrictor en un mondadientes. Mujer fascinante, pionera del periodismo feminista español, colaboradora de algunas de las publicaciones contraculturales que despabilaron a la sociedad tardofranquista en los setenta, en su madurez se dedicó a la prensa rosa. Para muchos, Karmele Marchante es solo una diva catódica del cotilleo. Pero no.PublicidadEsta serie de entrevistas se llama El gran error de mi vida. Suelo hacer esta pregunta al final, pero contigo voy a alterar el orden. Ya has contado que tu gran error fue meterte en el mundo de la prensa rosa, de la prensa del corazón.Durante mucho tiempo pensé así. Y sobre todo desde que me marché del programa Sálvame. Era un programa infame en el que se me trataba muy mal, se me hizo bullying, maltrato profesional y personal, violencia. Yo me largué pegando un portazo y dije que estaba harta de la prensa del corazón. Lo que pasa es que, diez años después, me llaman de un programa de Telecinco. Quién iba a imaginar que iba a volver a las tardes de Telecinco. Pero la verdad es que va de actualidad y del corazón, y estoy muy contenta. Es un programa muy bueno, muy divertido, que necesita subir la audiencia, pero a mí me gusta y por eso ahora he vuelto a hacer cosas del corazón.O sea, que no fue el gran error de tu vida.El gran error de mi vida fue casarme por tercera vez.Bueno, eso no me lo cuentes. Ya lo has contado muchas veces y aquí no somos prensa rosa. Tú eras una chica muy contracultural, venías de Ajoblanco, de Star, de Interviú, de Informe Semanal como reportera muy dicharachera. Hiciste tele con el Gran Wyoming. Tu llegada a Tómbola en 1997 supone un giro copernicano a tu trayectoria. ¿Por qué se fijaron precisamente en ti? No te pegaba nada.Fue fruto de la casualidad. De repente, me llamaron. Hice muchas preguntas, pero no me supieron responder. Fui a València, me encontré con algunos colegas de la profesión y me di cuenta de que era un programa nuevo. No iba con mucha confianza, pero acepté el papel de entrevistadora. Cuando estaba entrevistando a la hija de Julio Iglesias, a Chabeli, se montó un lío porque ella no contestaba bien a las preguntas. Yo incidía en que me respondiera y ella se marchó y abandonó el plató. Eso fue ya una locura. A la semana siguiente, este programa lo compró Telemadrid y después lo compraron todas las emisoras locales. Se convirtió en un programa que lo veía todo el mundo.Ya, pero tú eras una periodista de otro estilo. A mí siempre me extrañó que te metieras en ese mundo.Me metí por casualidad y me quedé. Me pagaban muy bien y acepté la opción. Yo soy periodista y allí hacía entrevistas. Eran personajes del corazón de altura, no era lo que es ahora el corazón.PublicidadAhora el corazón es bastante burdo y cutre. Pero entonces tampoco era el Watergate.Ahora es muy cutre y muy salvaje. Yo me quedé allí un tiempo y colaboraba también en Antena 3 haciendo entrevistas y comentarios de actualidad. Lo simultaneaba con Tómbola hasta que terminó. Volví a Telecinco y a otros programas, y ya todo era más o menos lo mismo. No es que estuviera descontenta. Una cosa es lo que yo hacía en los platós y otra cosa mi vida personal. Yo continuaba con el feminismo, con la contracultura, con todo.¿Sin caer en la esquizofrenia profesional? ¿Cómo sobrevive una feminista aguerrida como tú en un mundo tan misógino y cargado de estereotipos como la prensa del corazón?Pues sí, machista totalmente. A veces lo pasaba mal y lo que hice es aplicar mis teorías feministas a las personas que entrevistaba. Trataba de luchar contra el machismo en las redacciones, en los platós y en todas partes.¿Y tuviste éxito en esa lucha contra el machismo?Pues mitad y mitad, la verdad.PublicidadEn los años 60 te echaron del Opus. Te intentaron fichar porque eras brillante. No, yo no estuve nunca en el Opus. Para mí fue una liberación el marcharme a la Universidad de Navarra porque yo salía de una familia muy oprimida, muy católica y autoritaria. En Navarra duré dos años. Me echaron y luego ya volví a Barcelona y terminé Periodismo.Claro, no entendían que una chavalita se largara haciendo autoestop a Francia de vez en cuando. No entendían nada de lo que hacías. Era la época hippie. ¿Eras hippie tú?No, nunca fui hippie. Era contracultural, rompía las cadenas, me dedicaba al feminismo, pero nunca fui hippie ni estuve en ninguna comuna.Debió de ser fascinante trabajar en revistas como Ajoblanco con el cadáver de Franco aún templadito. Escribíais sobre pacifismo, ecologismo, movimiento gay y feminismo. Pero entonces incluso la contracultura era un mundo muy de hombres.Era un mundo muy de hombres, pero las mujeres que estábamos en la contracultura, por lo menos yo, no sentí el machismo. No lo había en la prensa en la que yo trabajaba. Trabajaba en la prensa normal, en Actualidad, pero luego colaboraba con Ajoblanco. Era un momento de muchísima efervescencia. Tuvimos las primeras Jornadas de la Dona en Barcelona (1976, considerado el primer gran hito del movimiento feminista catalán), tuvimos las jornadas libertarias. La euforia era máxima. Yo estaba luchando y no me arredraba ante nada ni ante nadie.Preparando la entrevista me enteré de que intentaste participar en Eurovisión con la canción Soy un tsunami. Te encanta dar guerra, ¿verdad?Eso fue otra casualidad. La letra de la canción es mía. Fue en el último programa de A tu lado. Me dijeron si quería ir a Eurovisión y dije que sí, inconsciente total. Saqué la canción Tsunami con una música pegadiza que sonó durante tres veranos seguidos. Cuando me metieron en Televisión Española iba la primera en las votaciones, pero había dos problemas: yo, en Eurovisión, no podía cantar sin playback, no tengo ni voz ni nada. Televisión Española me eliminó y para mí fue una gran suerte. No hubiera podido ir, de verdad.Disculpa que te lo diga, pero tienes una jeta que ya te vale.No es jeta. Es ánimo de luchar y de hacer las cosas que a mí me gustan.Eres una escritora tardía. Te inicias con Arquetipos y arquetipas: la fauna rosa (Ed. Planeta, 2003), pero en 2018 escribes un libro durísimo que está entre el periodismo y el ensayo, que nada tiene que ver con la prensa rosa. Se titula Puta no se nace (talento femenino) [Ed. LoQueNoExiste]. Ese libro te tuvo que doler por dentro.Yo ya me había marchado de Telecinco. Como estoy en el feminismo y soy abolicionista de la prostitución, me propusieron que escribiera un libro y me lo curré. Me fui a Nigeria e hice la ruta de la trata de mujeres a las que llevan engañadas para distribuirlas por los burdeles de toda Europa. Ese libro para mí fue una satisfacción. Me encantó lo que hice.Y aparte volviste a ser periodista. Puta no se nace no es prensa rosa. Es un libro admirable.Anda.PublicidadEn alguna ocasión te has declarado indepe. Se cumplen este otoño nueve años de la Declaración de Independencia en Catalunya. Han cambiado muchas cosas, pero sobre todo en Catalunya. Me sorprende este giro de la sociedad catalana hacia el racismo y hacia el fascismo. Hablo, por supuesto, del auge de Aliança Catalana, que todas las encuestas consolidan como tercera fuerza política en tu país.Un momento. La sociedad catalana no ha girado hacia el racismo. Yo hice campaña por la independencia en 2014, pero luego, cuando las cosas se dividieron y se enfadaron Junts por un lado y Esquerra Republicana por otro, me quedé muy desencantada. Puedes decir que soy indepe de corazón, pero que no entra ya en mis planes. La sociedad catalana no es racista. Hay un grupo de la sociedad que vota a ese partido, pero no quiere decir en absoluto que nuestra sociedad sea así.Pero son un montón de votos y se está convirtiendo en la tercera fuerza.Será la tercera, pero no es la primera. Como estoy en las antípodas del racismo, me interesan muy poco. Yo más bien ahora estoy por Gabriel Rufián. Es decir, porque Rufián hiciera un partido. La gente lo votaría. A todo el mundo le gusta. Veremos en qué queda ese proyecto.¿Realmente ese proyecto de unidad de las izquierdas tiene una trayectoria posible?Debería de tenerla porque hay mucha gente que no votamos al PSOE, sino que estamos a la izquierda del PSOE. Como siempre, la izquierda está dividida por los egos, por las manipulaciones, por el dinero y por el trabajo. A mí eso me da mucha pena. Pero si eso saliera adelante, yo estaría ahí, al pie del cañón.PublicidadTe declaraste admiradora de Yolanda Díaz. ¿Cómo valoras estos años de Sumar en el Gobierno español?Sumar me ha decepcionado totalmente, está vacío. Leo mucho a Enric Juliana en La Vanguardia y dice que el sector de la izquierda está con el escenario vacío.Por último, hemos hablado del gran error de tu vida, que fue meterte en la prensa rosa. Pero dime otro que no sea tu tercer matrimonio, anda.Pues si no es ese, no sé qué decirte. No tengo una colección de errores. ¿Eres una persona sin errores?Errores he cometido. Como todo el mundo. Pero ahora no me sale ninguno. Las posibilidades de equivocarse están siempre ahí. No porque tengas más años crees que vas a cometer menos errores. Además, yo soy muy impulsiva y me meto en cualquier jardín enseguida.En bastantes jardines te has metido ya.Salud y feminismo contigo. Un abrazo. Adiós. Me tengo que ir. Tengo programa.
Karmele Marchante: "Soy impulsiva y me meto en todos los jardines"
Aníbal Malvar habla con Karmele Marchante, pionera del periodismo feminista español.







