Hace 20 años, Sandra Villacrés recibió un diagnóstico inesperado: cáncer de piel. Fue una adversidad de la que, sin embargo, obtuvo algo. “Tuve que aprender a cuidarme y conseguí ese conocimiento para mí, pero me pareció lindo poder compartir con los demás”, expone. Esto coincidió con el auge de los tratamientos láser. Se especializó en el uso de láser en Estados Unidos y volvió a Ecuador por motivos familiares. Aquí abrió el centro Spotlight Beauty (Arcos Plaza, Samborondón). El tratamiento estrella es el Morpheus 8, una tecnología para reducir la flacidez, mejorar la calidad de la piel y que, combinada con el láser CO₂ fraccionado, ayuda a reducir poros, cicatrices y manchas, así como a definir el área del mentón y el cuello. La técnica hace una pequeña herida por dentro y por fuera de la piel. Esto ayuda a la producción de colágeno, indica Villacrés. “Lo hacemos con el exosoma, que repara inmediatamente la piel. El efecto dura aproximadamente un año”, manifiesta. Además, explica que no hay límite de edad, pero es cierto que la persona joven tiene una reparación más rápida: “Tengo pacientes de hasta 85 años”. PublicidadVillacrés agrega que una persona produce colágeno hasta alrededor de los 25 años. “A partir de ahí se empieza a reducir y el primer signo es la flacidez. Va el mentón; ya no hay diferencia entre el cuello y la mandíbula; el músculo risorio (el que se pronuncia con la sonrisa) se marca más”, sostiene. Contrarrestando el daño por exposición solar Villacrés explica que a ella se le detectó carcinoma basocelular, el tipo más común de cáncer de piel. “Yo no sabía lo que era cuidarme del sol”, recuerda. “Se han comprobado dos cosas importantes que he aprendido por experiencia. Primero, hay que encontrar el protector correcto, que es el de tipo mineral; está entrando recién (al mercado)”, subraya y se refiere a los productos con zinc. “Nos da la pantalla correcta y no se absorbe en la piel”, añade. Los protectores químicos tienen cierta eficacia, pero en la experiencia que yo he tenido no es lo que necesitamos”, menciona.El otro componente que se recomienda es el óxido de titanio: “Cualquiera de los dos, pero especialmente el zinc, mínimo al 5 %. No te dura más que dos horas, entonces tienes que reaplicarlo”. Sea en polvo o a prueba de agua, lo importante es la constancia y aplicarlo a los niños. “El daño solar empieza desde chiquitos”, añade. PublicidadPublicidadEl segundo aspecto es que ella no tuvo una recaída del cáncer, aunque había acumulado daño solar durante 40 años. “En los últimos informes dermatológicos, el CO₂ fraccionado, al quemar la primera capa de piel, también mata las células cancerígenas”, afirma. “Entonces, nunca más me salió. Fue una bendición de Dios”, detalla. Ella se aplica láser dos o tres veces al año: “Porque las manchas regresan y esto me ayuda a mantener la piel firme y mato las células cancerígenas que podrían haber salido a futuro”.El CO₂ fraccionado se utiliza en casos superficiales y tempranos de carcinoma y en la eliminación de lesiones precancerosas, aunque no sustituye a la cirugía tradicional para tumores agresivos. Después de su tratamiento, Villacrés trabajó en una clínica anti-aging durante tres años: “En 2011 abrí mi oficina en Miami”. Y en Ecuador se formalizó hace una década. Actualmente, Spotlight Beauty tiene oficinas también en Cumbayá, Quito. “Por el covid, estaba todo cerrado; yo estaba en Miami. Me dije: ‘¿Qué hago con mis empleadas ahora? ¿Cómo sobrevivimos?’. Empezamos a vender los peelings con servicio de entrega a domicilio. En Quito había tanta clientela que decidimos abrir un centro allá”, recuerda. Trabaja con un equipo de profesionales de estética y a cargo de los inyectables está Andrés Romero, nurse practitioner. “Estamos incorporando novedades porque la tecnología no para”, enfatiza. Eso sí, aclara que no es una sola sesión: “No hay magia. Hay disciplina y buenos protocolos para que el paciente vea resultados”.Otro de los tratamientos es con biorregeneradores (sugeridos a partir de los 30 años), que aportan hidratación y mejoran la calidad y el aspecto de la piel, sin cambiar la fisonomía. El protocolo Mermaid, que comprende varias tecnologías, permite armonizar el rostro e incluye Nucleoskin, un tratamiento estético avanzado que combina polinucleótidos PDRN de salmón, ácido hialurónico y glutatión. PublicidadY el V-Hacker (para mayores de 18 años) repara el daño a los telómeros, que actúan como un reloj biológico que marca el envejecimiento. Ayudan, además, a las pieles sensibles con tendencia a la rosácea. “El V-Hacker en forma inyectable es impresionante”. Aquí el promedio es de tres sesiones, con efectos de hasta dos años. La tecnología hidrofacial, por su parte, ha cambiado la historia de los faciales regulares. “Ya no hay que salir inflamada por las extracciones; no duele”, indica Villacrés. “Colocamos varios ácidos para que disuelvan y remuevan las células muertas y una máquina las absorbe”, agrega. Los péptidos en la estética Los péptidos son cadenas cortas de aminoácidos que se destacan en la producción de colágeno, la regulación metabólica y la medicina regenerativa. En este caso se usan los sublinguales para mayor comodidad del paciente, detalla Andrés Romero. Los péptidos tienen diversas funciones: “Nos va bien con el de belleza, GHK-Cu”. Se trata de un péptido de cobre natural compuesto por tres aminoácidos (glicina, histidina y lisina) que ayuda a estimular el colágeno, reparar los tejidos y reducir la inflamación. El cuerpo lo produce de forma natural, pero sus niveles bajan con la edad. Romero señala que estos suplementos mejoran la calidad de la piel y del cabello. (I)
Spotlight Beauty en Ecuador: láser, péptidos y otros protocolos antienvejecimiento
Después de un diagnóstico de cáncer de piel, Sandra Villacrés se especializó en estética médica y láser y abrió un centro en Ecuador.










