DOMINGA.– Coordinar el envío de comida y paneles solares a una isla no parece el plan maestro de un terrorista global. Al menos no en el mundo real. En marzo de 2026, Manolo De Los Santos, un líder comunitario dominico-estadounidense que dirige The People’s Forum en Nueva York –un espacio en el corazón de Manhattan que funciona como refugio cultural, escuela política e incubadora para decenas de organizaciones y movimientos–, viajó a La Habana con un propósito público y plenamente documentado para entregar ayuda humanitaria a la población civil durante las actividades de la flotilla Nuestra América en el Caribe.Ya en Nueva York, Manolo retomó su agenda. Durante meses aquel viaje no generó ninguna alerta. Pero el escenario político cambió en el verano a raíz del discurso de Donald Trump del 4 de julio y la publicación de un inusual expediente diplomático. Para el día 21, aquel trabajo solidario se encontraba en el centro de una investigación federal. Ese día, el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, encabezado por Jason Smith, emitió un citatorio obligatorio contra The People’s Forum. Exigían la entrega de comunicaciones internas, registros organizativos y documentos financieros, una orden que colocó al activista bajo la amenaza directa de ir a prisión en caso de no cooperar.
Trump expande la definición de terrorismo para perseguir activistas
Trump está ensanchando la definición de terrorismo para perseguir a quienes protestan, informan o se solidarizan con Cuba o los gobiernos de izquierda.






