La solla, científicamente conocida como Pleuronectes platessa, es un integrante fascinante de la familia Pleuronectidae. Este pez óseo destaca por su cuerpo plano y redondeado, que puede llegar a medir un metro de longitud. Aunque se asemeja a otros lenguados, posee rasgos distintivos que lo separan de sus parientes cercanos. Su estructura ósea está regularmente osificada y su cuerpo presenta una forma ligeramente romboidal única. Es una especie común en el Atlántico noroccidental, abundando en zonas como el mar de Barents. A menudo se le confunde con la platija debido a sus similitudes físicas y denominaciones compartidas. Sin embargo, la solla es una presa muy codiciada por su sabor y tamaño considerable.
Su presencia en las costas europeas es un testimonio de la biodiversidad de nuestros ecosistemas. La característica más llamativa de su lomo son las grandes pintas anaranjadas o rojo-amarillentas. Estas manchas contrastan con un fondo de color marrón claro u oscuro que cubre su dorso. Casi todos los ejemplares tienen los ojos situados en el lado derecho de su cabeza. Sobre esta zona, por detrás de los ojos, se aprecian entre cuatro y siete tubérculos óseos. Su boca es pequeña y asimétrica, perfectamente adaptada para alimentarse en los fondos marinos. La parte inferior o lado ciego del pez es de un color blanco puro y liso. A diferencia de otros peces planos, su piel es suave al tacto y tiene escamas pequeñas.







