La separación de los padres afecta a toda la familia cuando hay hijos. Dejar de tener una vida compartida y renunciar a la idea de un futuro en el que la familia permanezca junta es doloroso y puede ir acompañado de una sensación de pérdida por lo que fue o pudiera haber sido. Los hijos tienen que despedirse de un futuro idealizado o imaginado que ya no es posible. La mayoría logra adaptarse, pero puede ser un proceso largo y habrá momentos en los que no se perciba ni se entienda cómo se desarrollarán las cosas.
En España, durante el año 2024, se produjeron más de 86.500 separaciones y divorcios, lo que supuso un aumento de más del 8% respecto al año anterior. La custodia compartida se otorgó a casi el 50% de los casos de divorcio de parejas con hijos. Estas transiciones familiares suelen traer consigo cambios profundos en la vida de los niños, en su forma de vivir, en algunos casos en la escolarización, y también en las relaciones con la familia y los compañeros. El apoyo durante y después de la separación es clave para ayudar a los niños a afrontar la nueva situación.
El impacto de la separación en los hijos
“Toda separación supone un cambio razonablemente brusco de escenario para todas las partes que requiere la aceptación y la consiguiente adaptación a la nueva situación por parte de todos”, afirma Ignacio Estaún de Torres, psicólogo. Muchas veces, los padres juegan con ventaja respecto a los hijos porque “van gestando la nueva situación mucho antes y tratan de solucionar aquellas situaciones venideras que van a surgir, algo que no ocurre con los niños”, afirma el experto.








