Arrate VicuñaPamplona, 2 ago (EFE).- Antes de la mecanización que domina los procesos agrarios actuales existía un trabajo basado en lo manual, en lo que hoy se ha tornado rudimentario. Una tradición heredada durante generaciones que algunos, pese a su dureza, recuerdan con el cariño que un niño siente hacia la bicicleta que heredó de su hermano o hacia el reloj que le regaló su abuela, y que no están dispuestos a relegar al olvido.

De ese sentimiento nace el Día de la Trilla en la localidad navarra de Salinas de Ibargoiti, una celebración que pretende conmemorar el trabajo del campo antes de la llegada de la mecanización y que este año tiene lugar el domingo 2 de agosto.

La jornada también busca conservar y proteger su vocabulario, compuesto por términos como mies, gavilla, era, apero, aventar, enfascalar o bigo, y que, procedentes de otras lenguas como el euskera, se han transmitido de generación en generación.

Un vecino se afana en la trilla en imagen de archivo. EFE/Villar López

Su origen se remonta a hace treinta años, cuando varios vecinos de este municipio situado a 22 kilómetros de Pamplona vieron en la televisión un reportaje sobre el campo, la siega y la trilla.