Paloma Palomo | Mérida (EFE).- El Ángel Pardo considera que la comedia es una “terapia” con la que el espectador del Teatro Romano de Mérida sale “muy feliz” y con la lección de la que la sociedad puede aprender: las risas son “un gran bálsamo y una cura contra el desasosiego del ser humano”.

Al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida ha llegado ‘La comedia de la olla’, de carácter “muy blanco y naif” –un estilo de humor ligero e inocente que huye de la acidez o la crueldad-, que sienta “maravillosamente bien», aunque solo sea “una cura momentánea” ante «lo mal que está todo”, señala el actor en una entrevista con EFE.

Torcuato, encarnado por Pardo, es un liberto “locamente enamorado de Cesonia”, una situación que desencadena el enredo que Plauto y Molière tejieron hace años. Entre ellos “el ser humano ha evolucionado muy poco”, ya que el acto comenta que se mantiene en una constante que ya se podía ver en la Antigua Roma.

“Antiguamente se peleaba todo el mundo, en Europa han sido miles, cientos de años peleándose un país contra otro, entonces creo que el ser humano sigue exactamente lo mismo”, insiste.

Por esta razón, las comedias son espejo de la sociedad actual, aunque hayan pasado más de dos mil años. “Seguimos odiando, seguimos haciendo guerras, seguimos divirtiéndonos y seguimos con los mismos pensamientos de siempre”.