Paloma Palomo | Mérida (EFE).- ‘La comedia de la olla’ desata la batalla entre el amor y la avaricia en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida en un hilarante espejo -que se ha hecho notar en un público entregado que no ha parado de reír- de las miserias humanas a través del enredo, la música y la comedia más directa y ligera.
Con la adaptación firmada por Juan Luis Iborra y Antonio Prieto, esta propuesta rescata el clásico de Plauto fusionado con el espíritu de Molière para transformarlo en un vibrante vodevil del siglo XXI, en un montaje encabezado por Carlos Sobera que ha puesto voz y cuerpo junto al resto del elenco a cuatro números musicales.
Un espectáculo festivo que ha gritado actualidad para cuestionar la sociedad contemporánea a través de un viaje disparatado entre el celo enfermizo de un viejo avaro y los desvelos de unos jóvenes enamorados, en una puesta en escena donde se rompe continuamente la cuarta pared para hacer que la grada se fusione con la historia.
Con una vistosa escenografía se ha roto esa distancia con el público -con sonrisas ante el reflejo de sus propias contradicciones- para demostrar que hacer reír es mejor cuando el público participa activamente en el espectáculo







