Paloma Palomo Mérida (EFE).- La actriz Esther Acevedo regresa a Mérida como Flavio en ‘Timón de Atenas’, una tragedia shakesperiana que se presenta este año en el Festival. La obra trata de la esencia del ser humano en un contexto en el que «la cercanía al poder y el dinero hacen que sea más fácil corromperte”. Además, plantea nuevas incógnitas sobre la lealtad de quienes nos rodean.Según confiesa en una entrevista con EFE, la genialidad de William Shakespeare radica precisamente en su capacidad para radiografiar la esencia humana de forma atemporal. Al mismo tiempo, convierte una pieza de hace cuatro siglos en una crítica feroz del presente.«Él no cuenta una historia, sino la historia de la condición humana», ha afirmado, tras advertir que las dinámicas de poder, la hipocresía social y el oportunismo que retrata la obra, una de las menos representadas, siguen vigentes con la misma fuerza en la sociedad contemporánea.

La corrupción es «un peligro latente y transversal»

A su juicio, la corrupción no es un elemento exclusivo del pasado, sino un peligro latente y transversal muy marcado por la influencia y los conflictos de intereses. Por ejemplo, señala que «cuando te ofrecen dinero, poder o fama, es cuando realmente se ve quién se corrompe y quién permanece leal».Sin embargo, rechaza las ideas que dividen la actualidad entre buenos y malos absolutos según su estatus social o económico. En cambio, ha preferido apelar a la responsabilidad individual en un mundo en el que «es más fácil ver los defectos en el vecino que en uno mismo».Por ello, está convencida de que la versión de Hernán Gené de ‘Timón de Atenas’ actuará como un espejo que obligará al público actual a mirarse y a cuestionar la autenticidad de sus propias relaciones. Esto ocurrirá una vez se apaguen las luces del teatro y lleguen a sus casas.