Pocas obras de William Shakespeare resultan tan incómodas y actuales como Timón de Atenas. Menos transitada que Hamlet, Macbeth o El rey Lear, la pieza narra la caída de un hombre generoso que, después de perder su fortuna y descubrir la falsedad de quienes lo rodean, se transforma en un feroz enemigo de la humanidad. Esa historia de amistad, intereses económicos y traiciones es el punto de partida de Timón y las bestias, la adaptación escrita y dirigida por Alejandro Viola que llega a escena con una mirada contemporánea. Timón de Atenas es una de las obras menos conocidas de William Shakespeare pero Viola tiene mucho que decir: “Hace un tiempo decidí releer algunas de las obras de William Shakespeare que tenía en mi biblioteca y comencé por las que sentía más desconocidas. Timón de Atenas me atrapó inmediatamente al plantear el dolor profundo que puede provocar la traición de un amigo. Sentí a la obra como un tratado sobre la amistad con sus virtudes y sus miserias”. —La obra habla de la traición, el dinero y las relaciones interesadas. ¿Sentís que esos temas resuenan especialmente en la actualidad argentina? —Estamos en un momento mundial, por un lado, y nacional, por otro, donde un capitalismo caníbal nos incentiva a una actitud individualista, falta de solidaridad con el otro, con el que está sufriendo. Vemos políticos hipócritas que se enriquecen sin límites mientras parte de la sociedad apenas tiene para comer, que nos mienten y que, como dice Shakespeare: “Hacen promesas y se les cree. Prometer está de moda en estos tiempos, pero no cumplir. Solo los humildes cumplen sus promesas”.