En el mundo River, la tormenta no cesa y en Núñez aún no reina la paz. La reciente derrota ante Gimnasia en La Plata profundizó una crisis que ya acumulaba la caída ante Barracas Central en el inicio del Torneo Clausura y el golpazo de la eliminación en Copa Argentina a manos de Aldosivi. La alarma no solo suena en las tribunas, sino también en el cuerpo técnico: Eduardo Coudet admitió públicamente que precisa "tres o cuatro refuerzos más" para poder competir. Es ahí donde la contradicción expone a la dirigencia y la pregunta de los hinchas se vuelve inevitable: si el equipo necesita variantes, ¿Por qué se marginó a un grupo de futbolistas que arribaron hace apenas unos meses? ¿Cuál es la situación de cada uno de ellos?
La respuesta se encuentra a tan solo 700 metros del Monumental, en el predio de Cantilo. Tras el primer semestre, River se desprendió de 15 jugadores por decisión de la dirigencia y 11 de ellos fueron relegados al "container", como fue bautizado popularmente ese lugar. Allí, donde funcionan vestuarios provisorios mientras avanzan las obras del predio, se entrenan esos futbolistas.
La imagen mediática de este destierro, viralizada en redes y potenciada por las visitas de viejos ídolos como Alejandro Montenegro, pasó de ser vista como una muestra de autoridad de la dirigencia encabezada por Stéfano Di Carlo, a transformarse en un boomerang político, económico y deportivo.











