Mientras la Comisión Europea ha propuesto medidas para reforzar el bienestar de los animales durante su transporte que pueden desembocar en la climatización de los camiones, el sindicato de docentes Ustec ha registrado un récord de 39 grados en un aula de un centro educativo de Lleida. La normativa es muy extensa y precisa en cuanto al bienestar animal, pero es genérica e inconcreta cuando se trata de proteger entornos frecuentados por personas vulnerables, como escuelas, hospitales o residencias, ante las exigencias del cambio climático. ¿Los animales están más amparados por la ley que los humanos?
En Alemania, donde una histórica de calor ha elevó a finales de junio los termómetros hasta un récord de 41,7ºC en el estado de Brandenburgo, al este del país, el contraste entre las imágenes de los zoológicos con animales recibiendo duchas refrescantes y fruta helada y la precariedad de los hospitales, con ucis a 30ºC y sin ningún tipo de refrigeración, ha ocasionado una controversia en cuanto a las prioridades.
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Las actuaciones y la legislación relacionadas con los animales en el contexto de aumento de las temperaturas van más avanzados que en el caso de las personas. “En estos momentos, dentro de las granjas de cerdos y pollos se está mejor que fuera”, afirma Jaume Bernis, miembro de la ejecutiva de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y presidente de la Categoría de Agricultores del Comité Económico y Social Europeo (CESE).






