OpiniónEl error de la izquierda, histórico en sus consecuencias, fue haber elegido a alguien con tantos defectos personales.EMPRESARIO E INGENIERO01.08.2026 23:10 Actualizado: 01.08.2026 23:10 Llega a su cierre el gobierno que más expectativas despertó en los últimos tiempos. Hay que remontarse a la elección de Álvaro Uribe en 2002 para hallar un momento similar. Después de ese año, todas las elecciones fueron expresiones de continuidad (Uribe en 2006, Santos en 2010 y 2014) o incluso de retorno al uribismo de comienzos de siglo (Duque en 2018). El acuerdo con las Farc polarizó al electorado; pero, en materia social y económica, la elección de Duque no fue un mandato de cambio.Entre tanto, sin embargo, el mundo sí había cambiado. Se había terminado una bonanza minero-energética que le había permitido a Colombia financiar un Estado más grande sin exigir al resto de la economía un esfuerzo tributario equivalente. Cuando esa fuente de recursos se redujo, quedaron al descubierto desequilibrios fiscales que estaban parcialmente ocultos por la abundancia de rentas petroleras y mineras. La base tributaria era insuficiente para financiar el Estado agrandado, y las exportaciones no se habían diversificado para reemplazar los ingresos del petróleo. Cuando la marea baja, se sabe quién nadaba desnudo, dijo el célebre inversionista Warren Buffett.Y entonces llegó el covid. La pandemia puso a Iván Duque contra las cuerdas. Las frustraciones acumuladas de varios años explotaron como un gas sometido a presión en el encierro de la cuarentena. El estallido social fue aprovechado por grupos de izquierda radical para incendiar el país. El próximo gobierno sería, sí o sí, un gobierno de cambio; el establecimiento no tenía ninguna posibilidad. Al balotaje llegaron dos candidatos ‘alternativos’: Gustavo Petro y Rodolfo Hernández. Ganó Petro. La izquierda lo asumió como una victoria histórica. Las expectativas eran enormes.Cuatro años después, el gobierno de Petro parece ese tópico del cine en el que a un científico loco le ha explotado un experimento en las manos y tiene las cejas chamuscadas y la bata ennegrecida. No hay sector estratégico —seguridad, salud, energía, educación, pensiones, relaciones internacionales, fisco— que no haya quedado peor que antes. Varios ya están en crisis o van en camino.El error de la izquierda, histórico en sus consecuencias, fue haber elegido a alguien con tantos defectos personales: manirroto, incapaz de asumir responsabilidades, mal administrador, promotor de incompetentes, enemigo del sector privado, pésimo armador de equipos de trabajo, desleal con sus colaboradores, difusor de noticias falsas, impenitente sobre su pasado guerrillero, afectado por el efecto Dunning-Kruger, filochavista, impuntual, sofista, mentiroso y megalómano. Para colmo, con una vida íntima tan desordenada —dicen quienes lo conocen— que afecta sus decisiones públicas.El error de la izquierda, histórico en sus consecuencias, fue haber elegido a alguien con tantos defectos personalesDe lo que no se le puede acusar es de ladrón. No creo que Petro haya robado para enriquecerse. Pero sí propició que otros robaran. En lo pequeño, como las tarifas que se dice que cobraban unas señoritas por una audiencia, y en lo grande, como en el saqueo de la UNGRD. En ese sentido, fue histórico su cuatrienio.Petro habría podido dedicarse a sacar adelante un par de grandes iniciativas de la izquierda. Por ejemplo, el mejoramiento de la educación pública y los programas sociales. Habría salido en hombros. Incluso los opositores se lo habríamos reconocido. En cambio, cual trasnochado revolucionario, quiso cambiar el mundo. Y lo quiso cambiar como si él fuera el Dios del Génesis, a través del Verbo —el verbo alucinado y descosido con que se expresó en atriles y redes sociales—, y no a través del trabajo: el único recurso de los mortales para hacer una diferencia.Nunca alguien menos calificado se echó encima un proyecto tan alejado de sus capacidades. El resultado no podía ser sino lo que fue: una desilusión histórica.@tways / tde@thierryw.netTHIERRY WAYS Sigue toda la información de Opinión en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal. BOLETINES EL TIEMPORegístrate en nuestros boletines y recibe noticias en tu correo según tus intereses. Mantente informado con lo que realmente te importa.EL TIEMPO GOOGLE NEWSSíguenos en GOOGLE NEWS. Mantente siempre actualizado con las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en Google News.EL TIEMPO WHATSAPPÚnete al canal de El Tiempo en WhatsApp para estar al día con las noticias más relevantes al momento.EL TIEMPO APPMantente informado con la app de EL TIEMPO. Recibe las últimas noticias coberturas historias y análisis directamente en tu dispositivo.SUSCRÍBETE AL DIGITALInformación confiable para ti. Suscríbete a EL TIEMPO y consulta de forma ilimitada nuestros contenidos periodísticos.