Resume e infórmame rápidoEscucha este artículoAudio generado con IA de Google0:00/0:00Un presidente que decepcionó... ¿a quién? A propósito del editorial del 6 de agosto, titulado “El nefasto cierre de un presidente que decepcionó”. Comparando su editorial y sus artículos de hoy sobre la labor presidencial de Gustavo Petro con los artículos actuales de El País español, me llaman la atención un par de detalles: Mientras los articulistas de su casa editorial tienen algunos problemas para nombrar los logros del gobierno saliente, o al menos se esfuerzan por relativizarlos, el diario ibérico los enumera y analiza: disminución de la pobreza, tanto monetaria como multidimensional; reducción sostenida del desempleo; mejoría de la situación laboral de los trabajadores del país, gracias a la reforma laboral; representación de una sociedad plural; amplia participación ciudadana, con sectores de la sociedad antes ignorados y marginados; reforma y democratización de la educación superior, facilitando el acceso de muchos jóvenes de escasos recursos mediante la matrícula cero; programas sociales para la tercera edad y para millones de colombianos que viven de la economía informal; y la incorporación de la ecología como eje de la agenda política colombiana, entre otros. Los puntos de crítica coinciden: una reforma pensional a medio camino —El País analiza por qué—; el fracaso de la reforma a la salud, también analizado; el fracaso de la política de paz total; los problemas de corrupción; y el componente egocéntrico del gobernante saliente. Se trata de un balance más equilibrado, menos centrado en la persona de Petro, como lo hace su editorial, y con una proyección de lo que se le avecina al país: la “Patria Milagro”, encomendada ya desde el principio al Sagrado Corazón de Jesús. ¡Amén! Adolfo RamírezEl diagnóstico de Uribe A propósito del editorial del 4 de agosto, titulado “Frente a los violentos, se requiere más estrategia que ruido”. Es desacertado decir que Álvaro Uribe falló en su diagnóstico sobre el problema de seguridad cuando no pudo concluir su labor debido al cambio de rumbo que tomó el gobierno de Santos. Desafortunadamente, nunca sabremos si ese diagnóstico era correcto. Muchos teníamos la esperanza de que lo fuera. Juan Carlos MartínezEnvíe sus cartas a lector@elespectador.com Conoce más