Una chica joven baja las persianas de su salón, se recoge el pelo en un moño descuidado y se tumba en bragas a ver una película de Woody Allen. Fuera, los rigores del verano deshacen la ciudad durante unas horas inhabitables. Si tras el visionado la chica se debate sobre llamar o no a un chico que conoció en una fiesta, mientras sopesa si le compensa el sufrimiento de su última ruptura, podría ser la protagonista de uno de los cuentos de No todo el mundo, uno de los libros que han convertido a Marta Jiménez Serrano en la voz de la literatura contemporánea que mejor disecciona las relaciones sentimentales. Pero se trata de ella misma, muy felizmente emparejada, transitando este verano con la complicidad del cineasta neoyorkino.Publicidad"Con las olas de calor, lo único que se puede hacer en el cénit del día, a la hora de la siesta, es bajar las persianas y ponerse una buena peli con el ventilador enchufado", asegura la autora de Los nombres propios y Oxígeno, su último superventas, en el que narra la historia real de cómo su novio y ella estuvieron cerca de un desenlace fatal por la fuga en una caldera. Nada mejor que volver a un película querida para recuperar la sonrisa."Misterioso asesinato en Manhattan es una de mis pelis favoritas, lo tiene todo. Te tiene en vilo con la intriga de una trama policiaca y a la vez es una comedia romántica maravillosa. Además retrata ese momento tan complicado de mostrar de una pareja, en el que se reencuentran después de haberse alejado". A la madrileña le encanta "esa capacidad de describir a una pareja mostrando momentos de su convivencia que no son tan obvios, que no son los que tú le contarías a una amiga si te están pasando a ti. Eso me ha influido sin duda".Una legión de lectores y lectoras ha encontrado en la literatura de Jiménez Serrano un espejo de las relaciones sentimentales del mundo de hoy, además no exento de humor, algo que entronca con la obra del creador judío. "Me encanta que no busque tanto lo épico de la pareja, sino que muestre por ejemplo esa mirada que no va a traer nada bueno, y tú ya lo estás viendo perfectamente. También el tono agridulce, el modo de decir algo terrible de manera humorística, encontrando un lugar intermedio agudo en el que puede ser crítico pero igualmente divertido, y te saca una carcajada con asuntos que de otra manera resultarían mucho más incómodos".Como ha ocurrido con varias generaciones, la escritora descubrió a Woody Allen en el tránsito de la adolescencia a la adultez, ese momento en el que los populares de la clase están en su apogeo, y quienes no encajan tanto en los moldes se obsesionan con figuras en las que encuentran una alternativa. Para muchas chicas de 17 años, esa fue Diane Keaton. "Una de esas actrices que mostró otra manera de ser mujer, frente a otras intérpretes más canónicamente femeninas, para entendernos", explica Jiménez Serrano con admiración. "Ella iba con su peinado cómodo y sus pantalones amplios, armada de su verborrea irónica, y demostró, en sus papeles pero también en sus intervenciones fuera de la gran pantalla, que hay muchas formas de ser divertida, sexy e interesante. Ella era esas tres cosas a la vez".PublicidadA la autora le gustaría "tener la suficiente personalidad para llevar las corbatas igual de bien que ella", porque considera que la actriz "tenía algo de esa comodidad de lo masculino, de no tener que estar impostando todo el rato para impresionar, pero siendo igualmente dulce y femenina. Se quedaba con lo que le gustaba de los dos mundos, y eso está muy bien". Por eso su otra película favorita del neoyorquino es Annie Hall, y después irían Hannah y sus hermanas y Desmontando a Harry. "En otra onda, Match Point también es muy guay, porque era Woody Allen haciendo una peli clásica, y le salió muy bien, diría que encontró una nueva generación de fans gracias a ella".Las polémicas en torno al creador no impiden que la escritora disfrute de su cine: "Mi opinión quizás sea un poco impopular, pero sí creo en separar la obra del artista, sobre todo porque no me gustaría tener que vaciar mis estanterías y anular la suscripción a las plataformas", comenta entre risas. "Creo que es bastante individualista hacer esa asimilación tan grande de un artista con su obra, me parece un síntoma de estos tiempos de individualismo absoluto. Las personas deben ser juzgadas por las cosas que hagan en los lugares que corresponda, pero la historia de la literatura y del arte ha demostrado una y otra vez que se puede ser una persona terrorífica y escribir un libro increíble".En su caso particular, acompañar con su presencia la obra que va generando es algo que disfruta, pero con algunos límites. "En mi última gira de presentaciones he intentado hablar lo mínimo del libro, y que consistieran más en charlar con el público. Me gusta usar el espacio que me ofrecen para salirnos de los asuntos trillados, que se repiten una y otra vez". Lo que pide desde hace un tiempo es que estos actos no se graben ni se suben a las redes. "Muchas librerías ya ponen por sistema un móvil y lo emiten en directo, y yo lo que echo de menos son los espacios en los que no nos grabamos y no compartimos lo que allí ocurre".PublicidadConsidera la madrileña que ya acude a "muchas entrevistas, podcasts… y precisamente lo que me apetece es compartir un rato en el que la broma que se me ocurre es solo para las personas que tengo delante. Y no solo por mí, también por el público, que interviene más libremente si no hay nadie grabando". Eso sí, que nadie la busque en presentaciones este verano, que va a dedicar a trabajar un manuscrito y colaborar en la Cadena SER, además de algunas semanas en la playa, entre Portugal y Benicàssim.Del verano le gusta "leer por placer, porque estos meses me obligo a no leer nada por compromiso. Me encanta la ducha de después de la playa, y ya el vino blanco posterior es el momento más sublime". A Jiménez Serrano le atrae el clásico veraneo: "Los viajes de visitar sitios me encantan, pero como por trabajo viajo mucho, lo que me ocurre es que después del viaje necesito un descanso". Aunque, como le gusta su rutina, tampoco le entusiasma "la idea de romper con la vida normal. De hecho, disfruto mucho de esas semanas intermedias antes de las vacaciones, en las que estás habitando tu vida pero más tranquila, con más tiempo".El retorno del curso marcará la cuenta atrás de una nueva entrega de su mundo literario: "Estoy con algo, y no tardará mucho", desvela misteriosa. Si alguno de los personajes femeninos de su nueva historia lleva sombrero, ya saben a quién corresponde el guiño.
Marta Jiménez Serrano y el cine de Woody Allen: "Me encanta que no busque lo épico de la pareja"
La escritora madrileña, especialista en diseccionar las relaciones sentimentales, entendió con los clásicos del neoyorkino que se puede decir con gracia algo terrible...








