“Tenemos un doble sentimiento, de tristeza y de rabia. Hemos perdido algo que lleva muchos años con nosotros, árboles con siglos en nuestro territorio”. Son las palabras de Álvaro Cuevas, el presidente de la Asociación Cultural Serranía de Guadalajara, tras pasar los peores días del incendio forestal de La Mierla.
El fuego, que todavía permanece activo con pequeños focos desde que se detectase la primera llama el 16 de julio, ha calcinado alrededor de 32.000 hectáreas y lo ha convertido en el más extenso de Castilla-La Mancha desde que se tienen datos. Obligó a evacuar 34 localidades y confinar una decena de municipios.
Aunque por suerte, y gracias a los equipos de extinción, según las primeras estimaciones no se ha lamentado ninguna perdida material en lo que se refiere a viviendas, el territorio ha quedado calcinado y ha afectado a la flora y la fauna salvaje.
El presidente de esta entidad sin ánimo de lucro, señala que para todos los habitantes de la Sierra, esta comarca “representa arraigo, costumbres, tradición y una forma de vida que actualmente no se lleva como tal, pero que está muy arraigada. Somos un área extensa que abarcamos toda la parte norte de Guadalajara”.
Asegura que lo primero que sintió cuando recibió la noticia del incendio fue “preocupación y rabia” de no estar allí in situ. “Ya el año pasado también tuvimos este problema (con el incendio del Pico del Lobo)”. En cuanto el fuego comenzó a subir desde La Mierla hacia el Parque Natural de la Sierra Norte se dieron cuenta de que “por la vegetación, debido a lo salvaje que está y a que la zona está despoblada, pues iba a ir a más”.







