El asalto masivo de la frontera de Ceuta ha sido visto con mucha preocupación por el sector empresarial. Las relaciones comerciales entre los dos países se habían fortalecido mucho en los últimos años, al calor del reencuentro entre Rabat y Madrid, que culminó en el año 2025 con la reapertura total de la aduana comercial. Con la expectativa de que las relaciones políticas se estabilizarían, las empresas optaron por relanzar sus operaciones comerciales entre los dos países. Ahora, estas empresas miran con gran preocupación cómo se suceden los acontecimientos. Rabat lleva años presionando a España y, por extensión, a la Unión Europea, con su política de asalto a las fronteras, por lo que llueve sobre mojado. Pero, además, Bruselas está cambiando su enfoque de las relaciones comerciales comunitarias: ya no defiende el libre comercio con el mismo fervor, sino que empieza a estar más preocupada por su preciado mercado interior. El mejor ejemplo es el llamado "instrumento de sobrecapacidad", que permite a la UE aplicar restricciones y aranceles a las importaciones para defender a la industria local. Este tipo de políticas eran impensables hace menos de un lustro, pero ahora están ganando fuerza en la UE. El primer producto protegido con esta nueva regulación comercial es el acero, que ahora pasa a estar gravado con un arancel del 50% a las importaciones que excedan los 18,34 millones de toneladas. Ahora que la apertura comercial ya no es tan prioritaria, la UE puede utilizar el comercio para presionar a Marruecos ante esta ola migratoria que pone en riesgo la integridad territorial de la cuarta economía del euro. Y Rabat se juega mucho aquí, en el caso de que Bruselas ponga ahí la presión. En los primeros cinco meses del año, cruzaron la frontera productos cuyo valor superó los 10.000 millones de euros. Es la primera vez en la serie histórica que se alcanza esta cifra tan rápido. El motivo es que el comercio bilateral ha aumentado rápidamente en los últimos años. Tanto que el mercado marroquí estaba cerca de alcanzar al estadounidense para las empresas españolas. Desde el año 2021 (último con la frontera de Ceuta cerrada), se ha disparado un 46%. Y, si se compara con el año 2022, el primero con la frontera abierta, el crecimiento acumulado es del 17%. Este crecimiento se apoyaba en las expectativas de que ambos países iban a fortalecer sus relaciones diplomáticas. Sin embargo, el asalto a Ceuta es ahora un gran problema para más de un CEO en España. En los cinco primeros meses del año, 14.200 empresas han comerciado a través de la frontera. La mayor parte son españolas: 11.100, frente a 3.000 marroquíes. El motivo de esta diferencia es que hay muchas pymes españolas con negocio en Marruecos, mientras que, en el sentido inverso, son empresas de mayor tamaño que aglutinan muchas exportaciones. Crisis europea La Unión Europea mira ahora con preocupación la frontera sur y 22 capitales comunitarias han criticado en una carta que España habría generado un efecto llamada con la regularización de inmigrantes. Los ministros de Interior de los 27 celebrarán una reunión de urgencia este martes para abordar la crisis migratoria y, sobre todo, si establecen algún tipo de restricción al acceso de España al espacio Schengen. Una situación que sería muy perjudicial para España, justo en plena ola de llegada de turistas. Sánchez respondió acusando de falta de solidaridad a algunos de los socios europeos, lo que ha caldeado el ambiente antes de la importante cita del martes. Esta tensión geopolítica puede enturbiar las relaciones comerciales entre la UE y Marruecos. Y ocurre en un momento en el que Marruecos vive un gran crecimiento de las exportaciones hacia España. Desde el año 2022, el de la reapertura de la frontera, las exportaciones desde el país norteafricano han crecido el doble que las españolas: 985 millones frente a los 467 millones españoles. Y, en porcentaje, la diferencia es aún mayor: el 9,8% de las exportaciones de España frente a un 25% de las marroquíes. España ha tenido históricamente superávit comercial con Marruecos, apoyado principalmente en energía, semimanufacturas y automóviles. Sin embargo, el déficit que sufre Marruecos con España se ha cerrado hasta ser el más bajo desde 2007. En concreto, la ratio de cobertura de las importaciones marroquíes ha subido al 92%. Esto significa que solo un 8% de lo que importa no se compensa con una exportación a España. Con la tendencia actual, Marruecos podría llegar a tener superávit comercial con España en dos o tres años. Un progreso que ahora queda en suspenso por la crisis migratoria. La entrada de inmigrantes es tan cuantiosa (en un día han entrado 60 veces más que todos los inmigrantes africanos que recibe Ceuta en un año normal) que algunas capitales europeas, en un movimiento liderado políticamente por Italia, han suspendido parcialmente el Acuerdo Schengen, que garantiza la libertad de movimientos de personas en los países adscritos. El crecimiento de las exportaciones de Marruecos se produce en dos sectores que son clave para su economía. Por un lado, las de alimentos, que alcanzan ya los 1.450 millones de euros en los cinco primeros meses del año, más del doble que hace una década. Por otro lado, los bienes de equipo, procedentes de industrias de aparatos eléctricos que se han instalado en el país. Este sector ha crecido tanto que ya supera en exportaciones al agroalimentario, alcanzando los 1.550 millones de euros hasta mayo. Marruecos fabrica (y ensambla) todo tipo de aparatos eléctricos, desde electrodomésticos y electrónica de consumo hasta baterías para vehículos. De hecho, el crecimiento de su industria del automóvil también supone una amenaza para las plantas situadas en España. Se ha convertido en uno de sus principales motores de crecimiento, pero, para seguir avanzando, necesita mantener abiertos sus canales comerciales con Europa. De hecho, desde el punto de vista económico, iniciar ahora un conflicto diplomático con España y la UE sería una mala decisión. La vulnerabilidad energética Las exportaciones de España hacia Marruecos más cuantiosas son de bienes de equipo y de energía. De hecho, este es un punto de vulnerabilidad para el país africano. Marruecos ha multiplicado por cinco el gas que recibe vía España desde su crisis con Argelia. Ha pasado de representar menos del 1% de las exportaciones españolas de gas en 2021 al 24,8% en 2025, convirtiéndose en el segundo destino tras Francia, según los datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES). En volumen, el salto es todavía mayor. Marruecos pasó de recibir alrededor de 1.900 GWh de gas en 2022 a más de 10.300 GWh en 2025. En apenas tres años, los envíos a través de España se han multiplicado por más de cinco. Para Marruecos, comprarle gas a España ha sido la solución ante sus malas relaciones con Argelia. Pero esto también es una gran debilidad, porque, aislado en su entorno, Marruecos no puede prescindir del suministro español. Además, también se están desplegando nuevas conexiones de intercambio de energía eléctrica de España con Marruecos. El crecimiento de la capacidad generadora de España, gracias a las renovables, permite elevar las exportaciones a los países vecinos. En el caso de Marruecos, España suma ya cuatro años consecutivos de superávit exportador. En concreto, en el año 2025 alcanzó los 3.743 GWh, un crecimiento de casi el 48% respecto al año anterior y el valor más alto desde el año 2017. Para Marruecos, esta relación de necesidad energética supone un foco de vulnerabilidad. Hasta ahora, tanto Madrid como Bruselas habían rechazado responder a los asaltos fronterizos, pero esta vez es diferente. En primer lugar, por la magnitud del asalto migratorio. Y, en segundo lugar, porque ya ha habido consecuencias para la libertad de movimientos de personas en la UE. Pero también podrían reclamar un castigo comercial a Marruecos por la ola migratoria, para evitar que este tipo de episodios se repitan. Todo ello supone una amenaza real para las relaciones comerciales entre los dos países. Y coincide con su momento de esplendor y de gran crecimiento, especialmente para Marruecos.