La llegada a Ceuta de decenas de miles de personas migrantes ha servido a la ultraderecha global para lanzar una ofensiva contra el Gobierno de Pedro Sánchez y sus políticas migratorias. En una estrategia compartida, líderes y políticos de distintos países han utilizado las imágenes de la frontera para reforzar un mismo relato, su relato habitual: presentar la migración como una amenaza y reclamar un mayor endurecimiento de las fronteras.
Los mensajes difundidos por dirigentes de la extrema derecha europea y por Donald Trump han recurrido a discursos xenófobos y racistas para aprovechar la crisis fronteriza —que ha dejado al menos 57 personas fallecidas— y alimentar el miedo a la migración.
“Hablar de 'invasión', convertir a todos los migrantes en delincuentes y sembrar el miedo sin pruebas no protege las fronteras: solo alimenta la xenofobia y la polarización. La irresponsabilidad también tiene consecuencias”, dice Anna López, doctora en Ciencia Política y autora de La extrema derecha en Europa, en una publicación en Bluesky.
En medio de las tensiones entre Washington y Madrid el último año y medio, la imagen de miles de marroquíes buscando un futuro mejor se ha convertido en la última baza del presidente de EEUU para atacar a España. “Es terrible. Recordad esa imagen”. Esto es lo que nos va a pasar en los próximos tres años si el bando equivocado llega [al poder]“, dijo el viernes el presidente estadounidense a la cadena Fox. Luego, el Departamento de Estado señaló que la situación en Ceuta ”es el resultado directo de los esfuerzos deliberados del Gobierno español para facilitar y promover la migración ilegal masiva hacia Europa“.










