La guerra de Irán se continúa recrudeciendo a medida que pasan los meses. Mientras el acuerdo de paz entre EEUU, Irán e Israel tiene en vilo al mundo debido al bloqueo de facto de una de las grandes arterias de crudo del mundo, el Estrecho de Ormuz, la tensión dentro del país persa no hace sino aumentar.De hecho, desde la muerte del ayatolá Ali Jamenei el pasado febrero de 2026 y el inicio de las hostilidades, el régimen de Teherán ha mantenido una fuerte política de terror dentro de sus fronteras para no solo evitar problemáticas, sino también acabar con la oposición política y económica que se comenzaba a ver en el país y centralizar todos los focos del poder en el gobierno.

Sucesión de ejecuciones

Amnistía Internacional denunció esta semana en su reporte "Iran: End escalating campaign of arbitrary executions and death sentences" una "nueva escalada" en el uso de la pena de muerte en Irán, tras la ejecución pública de dos manifestantes en Isfahán. Según la organización, al menos 26 personas han sido ejecutadas en 2026 por su participación en las protestas de enero, mientras otras 60 -entre ellas tres que eran menores de edad en el momento de los hechos- permanecen en riesgo inminente de ser ajusticiadas.