Alberto Ferreras | Linarejos (Zamora).- Tomás, como así se le conoce, pasa su tercer verano en el pueblo como un vecino más, solo que tiene la peculiaridad de no ser una persona sino un ciervo de imponente cornamenta que se ha acostumbrado a convivir con los pocos habitantes de Linarejos (Zamora), en la Sierra de la Culebra.

Los quiere tanto que no ha tenido inconveniente en recorrer 50 kilómetros por la sierra, después de ser capturado y trasladado a otro lugar, para reincidir y volver a la que considera su casa.

Tomás pasa su tercer verano en el pueblo, como un vecino más, solo que tiene la peculiaridad de no ser una persona, sino un ciervo con imponente cornamenta que se ha acostumbrado a convivir con los vecinos de Linarejos (Zamora) y los quiere tanto que no ha tenido inconveniente en recorrer unos 50 kilómetros por la Sierra de la Culebra para volver a la que considera su casa. EFE/Mariam A. Montesinos

Afecto mutuo

El amor es recíproco porque ese ciervo que no rehuye de la presencia humana se ha ganado el cariño de la quincena de vecinos y veraneantes de esa pedanía zamorana próxima a Portugal.