Con retraso, pero Castilla y León va a entrar al fin en la carrera por los centros de tratamiento de datos, unas instalaciones que comienzan a abrirse paso en España en los últimos años. La empresa DC Mudarra SLU proyecta en Torrelobatón un centro con una capacidad máxima de 160 MW que requerirá una inversión de no menos de 1.600-2.000 millones de euros, y que requerirá 140 trabajadores, si se ejecuta completo. Se trata de un centro de gran volumen, aunque no está en la franja más alta del sector, que colocaría a la comunidad en un lugar destacado en el mercado de los servicios tecnológicos avanzados. “Los centros de datos albergan infraestructura de tecnologías de la información y son los que permiten que tengamos internet y podamos disfrutar de todas sus funcionalidades”, explica Begoña Villacís, CEO de la patronal del sector Spain DC. En estos espacios, empresas y proveedores de servicios en la nube, telecomunicaciones e IT conectan usuarios y servicios, creando nodos de interconexión que permiten mejorar la capacidad y el rendimiento. “Son infraestructuras que la gente no ve, pero que sostienen toda la infraestructura digital que manejamos a diario. Aunque no lo parezca a simple vista, internet es algo muy físico”. Tan físico que el proyecto de Torrelobatón —que está actualmente en exposición pública para su evaluación de impacto ambiental— ocupará una superficie de 117,83 hectáreas. La zona en la que se instalará está próxima a una instalación de parques eólicos, aunque fuera del radio de una posible afección de los aerogeneradores y próxima a la subestación eléctrica de La Mudarra. En su fase final, constaría de dos edificios con 8 salas IT cada uno de ellos. Cada sala albergaría un gran número de instalaciones de procesamiento y almacenamiento de datos, con una potencia de 10 MW. Esto supone que cada edificio aportaría 80 MW, si se desarrollara por completo, con una potencia total de 160 MW. Los promotores dejan claro, sin embargo, que las circunstancias determinarán el desarrollo del proyecto, que podría no completarse en su integridad. Las salas IT se gestionarán a distancia y solo entrarán en ellas personas cuando sea necesario realizar actividades de mantenimiento. Más eficiencia con menos recursos Otra prueba del carácter físico de internet es que la actividad de los centros de proceso de datos requiere un elevado consumo de electricidad que se disipa mediante calor, lo que exige contar con sofisticados sistemas de refrigeración. Los centros actuales han optimizado estos procedimientos mediante recirculación y han reducido en gran medida sus necesidades de agua. El centro de Torrelobatón, en su desarrollo final completo, consumirá 2.025 GWh/año de electricidad, para cuya refrigeración serán necesarios 5.996 metros cúbicos de agua al año. Este volumen de agua es más modesto de lo que pueda parecer y equivale al consumo total de un hotel mediano, de 40 o 50 plazas, de un gimnasio mediano o de una industria más bien pequeña. TE PUEDE INTERESAR Como el CPD está considerada una “infraestructura crítica”, el proyecto tiene que garantizar que pueda mantener su actividad de forma ininterrumpida. Para ello, el proyecto de Torrelobatón contempla 100 grupos electrógenos autónomos para generar un suministro eléctrico alternativo en caso de emergencia. Pero, además, el centro estará protegido por fuertes medidas de seguridad y una infraestructura de vigilancia y control de accesos de alto nivel. “Castilla y León está empezando a despertar ahora y puede ser un lugar muy interesante por su proximidad a Madrid”, explica Villacís. “Estas instalaciones son una gran oportunidad de desarrollo para la España vaciada”, opina, porque estos centros requieren proximidad a centros de suministro eléctrico y agua, pero no a núcleos de población. Villacís confirma que España está viviendo un momento dulce y su propia asociación agrupa ya a 33 operadores, lo que la convierte en la mayor de Europa. TE PUEDE INTERESAR Opinión Fuerte inversión hasta 2030 Un estudio de perspectivas elaborado por su organización estima que España podría movilizar inversiones por 66.900 millones de euros en inversión directa y acumulada hasta 2030. De hecho, a finales del año pasado, la potencia IT instalada en los centros de datos españoles era de 439 MW, un 24% más que el año anterior. De mantenerse la senda de crecimiento actual, podría llegarse a 2.537 MW en 2030, seis veces más en tan solo cinco años. El crecimiento español está motivado por su buena posición geográfica, su conexión con cables submarinos, la existencia de una avanzada red de fibra óptica y un elevado desarrollo de las industrias renovables. Todo ello facilita la instalación y el desarrollo de los centros de proceso de datos. Pero, además, el impulso español responde también a una nueva actitud de Europa, a juicio de Begoña Villacís. “Europa está afrontando el hecho de que necesita autonomía para tener más soberanía. En estos momentos, el 45% de los centros de datos están en Estados Unidos, un 25% en China y solo el 15% en Europa. No es bueno que dependamos tanto de otros en un campo como este”. TE PUEDE INTERESAR “La inteligencia artificial está cambiando la escala y naturaleza de la demanda tecnológica”, opina el presidente de Spain DC, Emilio Díaz. “Los centros de datos han dejado de ser ‘infraestructuras invisibles’ para convertirse en una palanca tangible de competitividad, productividad y soberanía digital”. El desarrollo es prometedor, pero una encuesta realizada a operadores señala algunos problemas y amenazas en el horizonte. El principal: el acceso a la red eléctrica. Luego, la dificultad para obtener permisos y para encontrar trabajadores cualificados. Pero el principal reto es la red. “Mantener la red eléctrica a la altura de las necesidades del mercado constituye un desafío creciente”. Con retraso, pero Castilla y León va a entrar al fin en la carrera por los centros de tratamiento de datos, unas instalaciones que comienzan a abrirse paso en España en los últimos años. La empresa DC Mudarra SLU proyecta en Torrelobatón un centro con una capacidad máxima de 160 MW que requerirá una inversión de no menos de 1.600-2.000 millones de euros, y que requerirá 140 trabajadores, si se ejecuta completo. Se trata de un centro de gran volumen, aunque no está en la franja más alta del sector, que colocaría a la comunidad en un lugar destacado en el mercado de los servicios tecnológicos avanzados.