Hay edificios que llaman la atención por su arquitectura y otros por las historias que esconden. El chalé Bergua, en el paseo Ruiseñores de Zaragoza, reúne ambas cosas. A simple vista parece una casa más. Sin embargo, pocos edificios de la ciudad han tenido tantas vidas con el paso del tiempo como este. En poco más de 90 años ha sido una residencia familiar, un centro de detención durante la Guerra Civil, una clínica y la sede de Televisión Española en Aragón.

Más que un edificio, podemos decir que el chalé Bergua es un reflejo de cómo ha cambiado Zaragoza en los últimos años. Recorrer sus distintas etapas es también recorrer casi un siglo de la historia de la ciudad. No es casualidad que las rutas de memoria histórica organizadas por ARMHA comiencen precisamente ante este edificio. “Empezamos siempre en el chalé Bergua”, explica su presidente, Enrique Gómez, por el papel que desempeñó durante la represión franquista.

La casa que trajo la modernidad a Zaragoza

Todo empieza en el año 1933, cuando finalizó la construcción del chalé que el médico Matías Bergua encargó a los arquitectos Rafael Bergamín y Luis Blanco-Soler, dos de los principales representantes del racionalismo español.

La vivienda rompía con la arquitectura que dominaba Zaragoza en aquella época. Frente a los estilos más tradicionales, el proyecto apostaba por grandes ventanales, terrazas y una distribución inspirada en la arquitectura europea moderna de antes. Se puede decir que no era una casa cualquiera. El proyecto acabó convirtiéndose en uno de los ejemplos más destacados de arquitectura racionalista construidos en la ciudad.