0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialTodo empezó con una chispa seguida de una llama.La historia de la humanidad puede contarse a través de sus grandes inventos. Primero fue el fuego y luego llegaron la rueda, la escritura, la imprenta, la electricidad, internet y, ahora, la inteligencia artificial. Cada uno transformó nuestra forma de vivir. Pero ninguno fue tan decisivo como el primero. Efe / UMEHace entre 1,5 millones y 400.000 años, nuestros antepasados aprendieron a dominar el fuego. Las pruebas de un uso continuado se sitúan en torno a hace 400.000 años, con grupos de Homo heidelbergensis, neandertales y, más tarde, Homo sapiens . Algunos antropólogos denominan este largo periodo la edad del fuego. No es una etapa arqueológica oficial, sino la era en que una simple llama cambió el destino de nuestra especie. El fuego permitió cocinar los alimentos, combatir el frío, alejar a los depredadores y prolongar las horas de actividad. Reunió a las familias alrededor de una hoguera, donde, probablemente, nacieron el lenguaje, los relatos y la memoria colectiva. Allí empezó la civilización.El fuego dejó de ser solo un instrumento de supervivencia para convertirse también en el origen del calentamiento globalDesde entonces, el fuego ha estado presente en todos los grandes saltos del progreso. Alimentó la metalurgia, impulsó las máquinas de vapor, hizo posible la revolución industrial y proporcionó la energía que iluminó las ciudades, movió automóviles, aviones y barcos, y acabó sosteniendo el mundo digital. Incluso la inteligencia artificial depende hoy de gigantescos centros de datos cuyo funcionamiento exige enormes cantidades de energía. Tras cada gran innovación sigue ardiendo, de una u otra forma, la primera llama. Pero esa conquista escondía una paradoja. La combustión masiva de carbón, petróleo y gas ha alterado el equilibrio climático del planeta. El fuego dejó de ser solo un instrumento de supervivencia para convertirse también en el origen del calentamiento global.Los incendios forestales que hoy han devastado España y Francia ya no son solo consecuencia de un rayo, una agresión premeditada o una negligencia. Encuentran un aliado en un planeta más cálido, con sequías prolongadas, vegetación más seca y olas de calor cada vez más intensas. El cambio climático no enciende el primer fuego, pero multiplica su violencia.Todo empezó alrededor de una hoguera y hoy contemplamos otras que reducen bosques enteros a cenizas. La historia del ser humano ha sido la historia de su relación con el fuego. Primero aprendimos a dominarlo y ahora debemos aprender a limitar sus consecuencias. El primer gran invento de la humanidad es a partir de ahora la advertencia más severa de nuestro tiempo y nuestro maltrato ya confirmado al planeta en el que vivimos.