Los relatos periodísticos y los documentos gráficos cuentan cómo, durante la jornada del 30 y la madrugada del 31 de julio, los gendarmes marroquíes permanecieron pasivos ante el multitudinario cruce de la frontera de Ceuta, unas 50.000 personas, a través de las playas y el mar, según datos del Gobierno. Algunos agentes españoles de la Guardia Civil también señalan esta actitud en sus colegas del otro lado de la frontera. Sin embargo, no existe prueba de que ese comportamiento fuera una orden del Gobierno marroquí.PublicidadTambién, llama la atención el silencio del Ejecutivo magrebí, así como de la monarquía, instituciones que miran a otro lado sobre una crisis que se ha llevado la vida por delante de, al menos, 57 personas. Hasta el momento, no ha habido comunicado oficial del Gobierno presidido por Aziz Akhannouch. Tampoco del rey alauí, y eso que Mohamed VI pronunció un discurso el jueves, por la Fiesta del Trono, en el que no mencionó la crisis de Ceuta. La única postura oficial expresada por parte del país magrebí la hizo la embajadora en España, Karima Benyaich. "Nuestros gobiernos, nuestros ministros están continuamente en contacto para resolver esta situación no querida por el Reino de Marruecos y lo que el Gobierno de Marruecos pide y quiere es que estos conciudadanos que han atravesado vuelvan a nuestro país", expresaba, el jueves, la diplomática en Madrid.Pese a esto, el Gobierno español mide sus palabras y extrema la cautela para proteger la siempre complicada relación bilateral hispano-marroquí, un eje prioritario de la política exterior del Ejecutivo de Pedro Sánchez. Así, en la comparecencia ante los medios de comunicación del presidente este viernes en Ceuta, este culpaba de este "ataque a la integridad territorial de España" a "las mafias", mientras que solo tenía buenas palabras para el Gobierno de Marruecos, poniendo en valor la colaboración entre ambas partes. Fuentes de Moncloa aseguran que las llamadas cruzadas entre ambos gabinetes funcionaron. Además, deslizan que la actuación de la Gendarmería, así como de la Guardia Civil, es entendible ante la gran cantidad de personas que cruzaban la frontera, evitando los disturbios como elemento prioritario. De hecho, en Moncloa consideran, según explican a Público, un "éxito" la gestión de esta crisis, habiendo evitado una escalada del conflicto. Y valoran muy positivamente que la mayoría de las miles de personas que llegaron a Ceuta estén regresando a suelo marroquí por sus propios medios. También evitan relacionar esta crisis con el reciente viaje de Sánchez a Argelia, antagonista geopolítico de Marruecos. España y Argelia celebrarán una Reunión de Alto Nivel entre ambos gobiernos en Madrid durante el próximo otoño, una vez se han reestablecido las relaciones bilaterales y los acuerdos de importación de gas argelino. De hecho, la ruptura hispano-argelina de los últimos años está relacionada con la propia relación hispano-marroquí y con la cuestión del Sáhara Occidental. En 2021, Marruecos facilitó otra llegada masiva de miles de migrantes a Ceuta como forma de protesta por el tratamiento a Brahim Ghali, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática y líder del Frente Polisario enfermo de covid-19, en un hospital de Logroño. La crisis diplomática entre España y Marruecos duró hasta que Sánchez, en marzo de 2022, cambió la postura española de neutralidad en el contencioso del Sáhara, apostando por el plan de autonomía, la propuesta marroquí para anexionarse el territorio. Esto hizo que Argelia, defensor del derecho a la autodeterminación saharaui, rompiera las relaciones con España. Precisamente, el viaje de Sánchez de la semana pasada al país norteafricano simboliza el regreso a la senda del entendimiento. PublicidadEn Moncloa aseguran que el Gobierno marroquí no les ha mostrado su descontento por dicho viaje. Pero en pasadas ocasiones, Marruecos ya ha usado los flujos migratorios, precisamente, como forma de presión y de llamada de atención. La crisis de este jueves en Ceuta, sin embargo, ha ido más allá del Mediterráneo y está golpeando en el corazón de la UE. Italia anunciaba este viernes la suspensión del acuerdo del espacio Schegen, lo que conlleva el cierre de las fronteras aéreas y marítimas con España. Sánchez respondía en redes sociales: "La solidaridad y la empatía son opcionales. El respeto a los tratados europeos y a los datos, no. Número de entradas irregulares entre 2021 y 2026 según Frontex: por Italia: 478.600; por los Balcanes occidentales: 340.600; por Grecia: 259.800; por España: 234.760; por la frontera oriental: 48.000". Añadiendo: "No es tiempo de dividir. Es tiempo de seguir construyendo una UE fuerte y unida". Poco después, Italia matizaba que los controles en la frontera no afectarán a viajeros españoles, solo lo harán a los no europeos que procedan desde España.La ultraderecha globalLas imágenes de Ceuta han dado la vuelta al mundo. Y al igual que Giorgia Meloni, otros dirigentes internacionales ultraderechistas han aprovechado para cargar contra el Gobierno progresista español y sus políticas migratorias. El mismísimo Donald Trump calificaba la crisis de Ceuta como una "invasión" y una "catástrofe terrible", advirtiendo de que su país vivirá un escenario idéntico si los demócratas llegan al poder. También la francesa Marine Le Pen aprovechaba el momento para acusar al Gobierno de izquierdas español de "alentar la entrada masiva de migrantes". El Gobierno de Macron reforzaba la seguridad en la frontera franco-española.Tino Chrupalla, copresidente de Alternativa por Alemania, se sumaba al oportunismo y consideraba que "es probable que el destino de estos migrantes sea Alemania", por lo que exigió devoluciones en caliente inmediatas. El canciller Friedrich Merz no tardaba en exigir a España que recuperara el control de Ceuta. Hasta el ministro de Seguridad Nacional de Israel, el extremista Ben Gvir, felicitó irónicamente a Sánchez por su "compromiso" con la "diversidad humana" y le instó a "abrir las puertas de España" y acoger a los residentes de Gaza, sugiriendo que esto fortalecería la "diversidad" española.PublicidadEl triángulo Marruecos-EEUU-IsraelLa coordinación en las críticas al Gobierno de coalición progresista por parte de la ultraderecha global, y en concreto por parte de Trump y el ministro israelí, ha hecho saltar las alarmas entre algunos sectores progresistas españoles, que advierten de que podría ser haber una operación coordinada entre tres gobiernos aliados, el marroquí, el estadounidense y el israelí, para desgastar al Ejecutivo de Sánchez. No es una novedad que el Gobierno de coalición español ha sido muy crítico con algunas políticas de Trump e, incluso, se negó a que se usaran las bases norteamericanas en suelo español con el fin de lanzar ataques contra Irán. Del mismo modo, ha repudiado el genocidio perpetrado por Israel en Gaza. En este sentido se manifestaba el coordinador federal de IU, Antonio Maíllo: "EEUU ha denunciado que el Gobierno de extrema izquierda es el culpable, el Gobierno de Israel ya empieza a abordar que Ceuta y Melilla son objeto de controversia para que sean de Marruecos y el Gobierno de Marruecos mira para otro lado porque es el que ha generado la crisis". El también portavoz de Por Andalucía señalaba directamente al triángulo EEUU-Marruecos-Israel para desestabilizar el Gobierno de izquierdas español. En un artículo en Mundo Obrero, el secretario general del PCE y diputado de Sumar, Enrique Santiago, se apuntaba a esta tesis: "EEUU e Israel estaban deseando golpear a España. Marruecos les dio cómo: usando a su propia gente como presión migratoria aprovechando la reciente sentencia del Tribunal Supremo".La eurodiputada de Podemos, Irene Montero, también iba en la misma línea: "Si pagas a una dictadura como Marruecos para que haga el trabajo sucio, cuando Marruecos quiere más o EEUU e Israel se lo ordenan, deja de hacerlo para chantajearte". Frente a esto, reclamaba vías migratorias seguras. En el mismo sentido, se expresaba Gabriel Rufián, portavoz de ERC en el Congreso: "La dictadura marroquí al servicio de EEUU e Israel chantajea un verano más a España y Europa convirtiendo a su propia gente en carne de cañón arrojadiza". La líder de la oposición a Isabel Díaz Ayuso, Manuela Bergerot, de Más Madrid, afeaba a PP y Vox que aplaudan a "quien cuestiona que Ceuta sea España con tal de desgastar al Gobierno", en referencia al embajador de Israel ante la ONU, Danny Danon, que llamaba a Ceuta y Melilla "enclaves coloniales en África".PP, como Vox, usa el término "invasión"Como Trump, desde el jueves Santiago Abascal tachaba la llegada de las personas migrantes de "invasión". El líder de Vox, este viernes, llamaba a la ciudadanía a expulsarlas con sus propias manos: "Si el Gobierno no lo hace, tendrán que ser los españoles solos". El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, que viajará este sábado a Ceuta, reclamaba en una carta seis medidas urgentes a Sánchez: reforzar la seguridad declarando Ceuta situación de interés para la Seguridad Nacional, recuperar el control fronterizo aceptando el despliegue de Frontex, garantizar un retorno a Marruecos con un procedimiento extraordinario de las personas llegadas, elevar las negociaciones diplomáticas con Marruecos, reformar con urgencia la Ley de Extranjería y la asunción de responsabilidades políticas por la crisis. Pese a que Feijóo no usó la palabra "invasión" para referirse a lo acontecido esta semana en Ceuta, varios dirigentes del PP sí lo hicieron, al igual que Vox: el vicesecretario de Economía del PP, Juan Bravo, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso y su jefe de gabinete, Miguel Ángel Rodríguez, la vicesecretaria de Coordinación Sectorial, Alma Ezcurra, la portavoz del partido en el Parlamento Europeo, Dolors Montserrat, e, incluso, las Nuevas Generaciones desde su cuenta oficial.El ministro de Derechos Sociales, Agenda 2030 y Consumo, Pablo Bustinduy, sentenciaba: "Igual que con los aranceles, los chantajes de la OTAN, el hantavirus o las amenazas de Israel, cada vez que España vive una emergencia, una situación crítica, o una amenaza, la derecha y la ultraderecha corren a culpar al Gobierno e intentan sacar rédito en vez de aunar fuerzas. Los 'patriotas'". Al cierre de esta edición, ya habían regresado a Marruecos por sus propios medios 48.300 personas de las cerca de 50.000, según datos del Gobierno, que habían cruzado la frontera masivamente horas atrás. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, escribía a las 20:30 horas del viernes: "La práctica totalidad de quienes entraron en Ceuta han vuelto ya a Marruecos. No es posible trasladarse de Ceuta y Melilla a la Península sin identificarse en un control de policía. La integridad del espacio Schengen está absolutamente garantizada. Basta de confusión interesada". Al final, la "invasión" no era tal. Y las personas migrantes, en su gran mayoría, van regresando a Marruecos.
El Gobierno evita señalar a Marruecos pese a su pasividad ante la entrada masiva de migrantes en Ceuta
PP y Vox tildan la llegada masiva de migrantes de "invasión". La izquierda alternativa no duda en señalar al régimen marroquí.










