Actualizado Jueves,

julio

19:47Puestos a estrellarse, que sea contra el cielo. Todo autor m�s o menos reconocido (incluso consagrado), m�s que menos jaleado por la cr�tica y hasta capaz de convencer a casi todos de poseer una gram�tica y visi�n propia tiene derecho a, llegado un momento y como m�nimo, un d�a libre. Lo dice el convenio marco de los directores independientes y hasta lo ratifica el estatuto de los trabajadores con iniciativa (buena o mala, da igual). Mother Mary, en consecuencia y ateni�ndose a la legalidad vigente, podr�a considerarse o el trabajo m�s arriesgado y radical de David Lowery --director de joyas como En un lugar sin ley, A Ghost Story, The Old Man & the Gun y El caballero verde-- o simplemente un accidente laboral. Lo que no deja dudas es que se trata de la consecuencia directa de unas vacaciones bien merecidas. Libre de obligaciones contractuales y sin limitaci�n de tipo alguno, el responsable de esta obra magna del desconcierto deja que sus obsesiones fluyan, se lanza al vac�o y, en efecto, colapsa, pero contra el fimamento.Para situarnos, Mother Mary cuenta la historia de una estrella del pop o semidiosa popular, como se quiera, que un buen d�a se siente desfallecer. Nuestra hero�na, a medio camino entre Lady Gaga, Beyonc�, Madonna, Rosal�a y la mism�sima santa Teresa de Jes�s, no se halla. De repente, siente que le falta algo. Su misma alma quiz�. Entonces, hace lo que cualquiera har�a en su situaci�n: acudir a la modista. Pero no a una cualquiera, sino a la mejor de todas, que no es otra que la que tiempo atr�s la convirti� en la divinidad pagana que ahora mismo es y que ella, ingrata, abandon� en pleno �xtasis triunfal. Se trata pues de un reencuentro y un ajuste de cuentas, como se quiera.Pese a lo estrafalario, aparatoso o hasta demencial del asunto tratado, hasta aqu� Mother Mary funciona con brillantez y br�o merced a un guion tan acerado y obsesivo como agrio y �gil. Dos personajes heridos hurgan y se lamen a la vez sus respectivas heridas. Anne Hathaway, desde la m�s reposada, estilizada y perfecta de las bellezas apol�neas, y Michaela Coel, desde la m�s r�spida, angulosa y tambi�n perfecta de las bellezas dionisiacas, se retan, se escupen, se gritan y, en silencio, parecer�a que se aman. En el taller de la dise�adora, la cantante y la costurera aciertan a despellejarse en la misma medida que, sencillamente, declaman su pasi�n. Lo que viene a ser hacerse un traje. Lowery compone de entrada una pel�cula claustrof�bica encerrada en la esgrima de una conversaci�n donde se dirimen afrentas, viejas pasiones, resentimientos y una devoci�n compartida por el arte. Y as�......Y as� hasta que, sin previo aviso, entra en escena una suerte de fantasma ensangrentado con aspecto de velo m�stico que es a la vez diablo y �ngel exterminador, exorcismo y liberaci�n, Mefist�feles y Fausto, todo y absolutamente nada. Es entonces cuando la pel�cula se pierde en su apuesta visual despampanante y, entre referencias m�sticas, imaginer�a cat�lica de saldo y una banda sonora con canciones exageradamente enf�ticas (firmadas por Charli XCX y Jack Antonoff), se arroja al mismo vac�o al que nuestra diva una vez se dej� caer. Digamos que la cinta sintoniza sin el menor asomo de cr�tica con ese empe�o solemne y desmedido en el que vive el pop actual donde cada concierto, �lbum, aparici�n o post de Instagram se cuenta y se sufre con un histerismo ext�tico ciertamente rid�culo.Afirma la protagonista que necesita un vestido para cantar la que ser� la mejor canci�n de la historia de la m�sica. Modesta no es. El tema en cuesti�n se llama Spooky Action, en referencia a la frase que us� Albert Einstein para describir el entrelazamiento cu�ntico ("fantasmal") entre dos part�culas independientemente de la distancia entre ellas. La met�fora, por evidente, deja pocas opciones y Mother Mary, a�n menos. En su empe�o de contarlo todo --desde el secreto del proceso creativo al misterio compartido de la m�sica y lo sagrado, pasando por la naturaleza vaporosa de los espectros--, la pel�cula acaba por ser poco m�s que un afectado, pomposo y desnortado accidente un d�a cualquiera de unas vacaciones bien merecidas. Puestos a estrellarse, que sea contra el cielo.--Director: David Lowery. Int�rpretes: Anne Hathaway, Michaela Coel, Hunter Schafer. Duraci�n: 112 minutos. Nacionalidad: Reino Unido.