Los datos macroecon�micos que se conocieron ayer dibujan una fotograf�a econ�mica en la que Espa�a mantiene un comportamiento mejor de lo previsto y de lo registrado por otras grandes econom�as de la eurozona en cuanto a su crecimiento. Sin embargo, tambi�n contienen varias advertencias que llaman a la prudencia de cara a los pr�ximos meses, especialmente por la v�a de los precios. El crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) del 0,7% en el segundo trimestre mejora una d�cima al anterior y se sit�a entre los m�s s�lidos de la UE. El consumo de los hogares y la inversi�n, junto al buen comportamiento del sector servicios de abril a junio, han sido puntales sobre los que se ha apoyado un dato de actividad que permite prever un buen cierre del ejercicio. Al mismo tiempo, el �ndice de Precios de Consumo (IPC) de julio registr� un incremento interanual del 3,5%, con un repunte de tres d�cimas, impulsado por los precios de los combustibles y de la electricidad. Son ya cinco meses con la inflaci�n por encima del 3% que se sit�a en su nivel m�s alto desde mayo de 2024 y con una tensi�n geopol�tica -especialmente en energ�a y materias primas- que obliga a contemplar escenarios en los que los precios sigan subiendo, restando as� competitividad a la econom�a espa�ola. Este comportamiento de la inflaci�n puede tener un impacto directo sobre los hogares espa�oles y afectar al motor del consumo. De momento, los precios de los carburantes crecen con fuerza en un periodo vacacional de intensos desplazamientos por carretera. Los s�lidos incrementos del Producto Interior Bruto de los �ltimos trimestres se han apoyado en los buenos datos de ocupaci�n en el empleo y superan a las subidas en PIB per c�pita. La evoluci�n de la productividad, adem�s, sigue preocupando a las organizaciones empresariales. No hay que perder de vista que en el pr�ximo a�o no va a haber aportaci�n de los fondos europeos a la actividad, mientras que Espa�a se adentrar� en un intenso ciclo electoral y -muy probablemente- con unos Presupuestos Generales del Estado prorrogados una vez m�s. Los desaf�os de transformaci�n tecnol�gica, evoluci�n demogr�fica, tensi�n geopol�tica y en la cadena de suministros -por los conflictos b�licos abiertos en Ucrania y en Oriente Pr�ximo- evidencian que las empresas y el empleo deber�an estar en el centro de una agenda reformista que no se va a producir.