Abarca un paisaje exuberante, custodiado por los nevados del Aconquija
31 de julio de 202603:0011'minutos de lecturaA medida que avanzamos, el verde se hace más verde, los árboles cobran altura y las plantas adquieren dimensiones gigantescas. Nos estamos acercando a Cochuna, uno de los cuatro accesos al Parque Nacional Aconquija, en Tucumán. Desde la ciudad de Aguilares tomamos la RN 38 hacia el norte. Una vez en Concepción –el último lugar para cargar combustible– nos adentramos por la RN 65 hasta Alpachiri. Ahí se termina el asfalto y también la señal de Internet. Atrás quedan los campos cultivados de arándanos, papa y maíz que dan cuenta de la riqueza de la tierra, lo mismo que las grandes extensiones pobladas de limoneros que se adivinan detrás de las cercas de cañas y son el oro tucumano.Mariano Libua, uno de los guardaparques del PN Aconquija en el acceso Cochuna. Una de las cascadas en el sendero de Rumi Punco (Fotos: Belén Grosso)Nos acompaña el guía Leonardo González de Cochuna Trekking, que además es fan de las aves; en el parque se encuentran 260 especies de las 500 registradas en toda la provincia: un paraíso para los amantes del avistaje.Luego de hacer unos 50 km desde Aguilares llegamos al parque, una región de casi 94.000 hectáreas en el sudoeste tucumano. Nació en 2018 sobre la base del Parque Nacional Campo de Los Alisos, un área protegida desde 1995. La explotación ganadera, maderera y agrícola había puesto en jaque a la región, un ecosistema que conjuga yungas y altos Andes. El naturalista tucumano Miguel Lillo (1862-1931) había visto la necesidad de proteger la zona hace ya varios años. El tucumano Orlando Bravo comenzó la lenta lucha por crear una zona preservada por ley: ese fue el germen de todo.“Aquí se busca proteger la biodiversidad, pero también las fuentes hídricas, ya que la mayoría de los ríos en la provincia nacen en el cordón del Aconquija que oficia de límite oeste del parque”, señala Leonardo. Preserva, además, un increíble tesoro arqueológico, La Ciudacita, Patrimonio de la Unesco, que forma parte del Qhapaq Ñan (Camino del Inca). Se cree que fue un centro ceremonial y de observación astronómica. Llegar a este sitio, ubicado a 4.200 metros de altura, requiere emprender una expedición de varios días, no solo por la distancia a recorrer sino para lograr una correcta aclimatación del cuerpo. Es obligatorio ir con guía de alta montaña y es preciso acampar, ya que no hay servicios. La travesía ingresa por Catamarca, por la zona de la estancia El Tesoro. Solo se puede acceder en determinadas épocas del año. Llegar desde Tucumán es dificilísimo y el sendero fue cerrado hace ya mucho tiempo.CochunaHoy el parque cuenta con cuatro accesos: Cochuna, Campo de los Alisos, Piedra Labrada y Escaba. En total, ofrece 11 senderos de diferente grado de dificultad: todos autoguiados excepto La Ciudacita y el Campo de las Azucenas, que requieren guía obligatorio. Nosotros empezamos por Cochuna. Leonardo viene revisando los pronósticos desde hace varios días y nos sugiere empezar por Mirador La Banderita: ahora está despejado, por la tarde anuncian nubes y posibles lluvias. Allí vamos con vehículo. Son unos 11 km de camino. Se llega por RN 65 que atraviesa todo el parque y concluye en Aconquija (Catamarca), que está ahí nomás (ver LUGARES 363).Un alto en el arroyo El Calao se trasforma en la oportunidad para observar a los habitantes de la yunga y sus sonidos (Foto: Belén Grosso)










