Noticia Exclusivo suscriptores Un monitoreo satelital de Greenpeace, revelado en primicia por EL TIEMPO, identificó la pérdida boscosa en La Macarena, Chiribiquete y Tinigua.Deforestación en el Parque Natural Tinigua. Foto: Juan Diego BuitragoPERIODISTA DE MEDIOAMBIENTE Y SALUD28.07.2026 02:32 Actualizado: 28.07.2026 07:43

La pérdida de bosque continúa avanzando dentro de tres de las áreas protegidas más importantes de la Amazonia colombiana. Un monitoreo satelital independiente, realizado por Greenpeace Colombia y conocido en primicia por EL TIEMPO, identificó 8.896 hectáreas deforestadas durante 2025 en los parques nacionales naturales Sierra de La Macarena, Serranía de Chiribiquete y Tinigua, una cifra que, según la organización, confirma que la presión sobre estos territorios estratégicos no solo persiste, sino que continúa acumulándose pese a su máximo nivel de protección ambiental. LEA TAMBIÉN El informe encontró que Sierra de La Macarena registró la mayor pérdida de bosque del último año, con 4.973 hectáreas deforestadas, seguida por Serranía de Chiribiquete, con 2.060 hectáreas, y Tinigua, con 1.863 hectáreas. Aunque el monitoreo corresponde únicamente a 2025, la organización insiste en que la principal preocupación no radica en el dato anual, sino en la tendencia histórica. Al incorporar estas nuevas cifras, los tres parques acumulan 95.840 hectáreas deforestadas entre 2013 y 2025: 47.998 hectáreas en Tinigua, 34.070 en Sierra de La Macarena y 13.772 en Chiribiquete.Sierra de La Macarena concentró la mayor deforestación registrada en parques amazónicos durante 2025 Foto:Rodrigo Botero“No queremos que ese dato se lea como una fotografía aislada de un año. Lo importante es que confirma que la pérdida de bosque sigue ocurriendo dentro de áreas que deberían tener el mayor nivel de protección ambiental”, dijo a EL TIEMPO Laura Caicedo, coordinadora de campañas de Greenpeace Colombia.El documento sostiene que estos resultados se suman a un contexto que ya era crítico. Entre 2013 y 2024, recuerda el reporte, 137.289 hectáreas fueron deforestadas dentro del Sistema de Parques Nacionales Naturales, y cerca del 77 % de esa pérdida se concentró en apenas cinco áreas protegidas, entre ellas precisamente Tinigua, Sierra de La Macarena y Chiribiquete.Para la organización, esto demuestra que la declaratoria de protección no ha sido suficiente para detener la transformación del bosque. “La deforestación dentro de un Parque Nacional Natural no es una pérdida más de cobertura boscosa, sino una señal clara de falla en la protección efectiva de estos territorios, que son estratégicos para la biodiversidad, la seguridad hídrica y la estabilidad climática del país”, afirmó Caicedo.Sierra de La Macarena, la principal alertaDe los tres parques analizados, Greenpeace considera que Sierra de La Macarena representa la alerta más urgente. El parque, ubicado en el departamento del Meta, concentra ecosistemas de la Amazonia, la Orinoquía, los Andes y el Escudo Guayanés, condición que lo convierte en uno de los principales corredores ecológicos del país.Según el monitoreo satelital, allí se detectaron 4.973 hectáreas deforestadas en 2025, el valor anual más alto entre las áreas protegidas analizadas. Con ello, la pérdida acumulada entre 2013 y 2025 asciende a 34.070 hectáreas.De acuerdo con Caicedo, el dato adquiere especial relevancia porque equivale a cerca del 14,6 % de toda la deforestación acumulada en el parque durante el período analizado, lo que evidencia que la presión sobre este ecosistema continúa activa.“!En Sierra de La Macarena no estamos hablando de un evento puntual, sino de una presión territorial acumulada sobre este parque. La pérdida de bosque allí está afectando la conectividad ecológica y la capacidad real del Estado para proteger una zona clave de transición entre regiones”, señaló. LEA TAMBIÉN Los parques Sierra de La Macarena, Chiribiquete y Tinigua perdieron casi 9 mil hectáreas en 2025. Foto:EFE.No obstante, Greenpeace aclara que el análisis satelital no atribuye automáticamente una causa específica a cada evento de deforestación. “Nuestro monitoreo identifica pérdida de cobertura boscosa, pero no dice exactamente que cada hectárea deforestada esté directamente causada por la ganadería”, explicó la coordinadora de campañas.Sin embargo, añadió que los resultados deben interpretarse junto con evidencia previamente documentada sobre apertura de vías, ocupación, praderización, presencia de ganado, expansión de potreros y fallas en los sistemas de control y de información.La preocupación por la ganaderíaEl informe plantea que la discusión no se limita únicamente a la pérdida de bosque. Para Greenpeace, uno de los principales problemas es que Colombia todavía no cuenta con un sistema que permita reconstruir de manera completa el origen del ganado y verificar si animales provenientes de zonas deforestadas o de áreas protegidas terminan ingresando a la cadena comercial.“Hoy el problema no es solo que Colombia no tenga registros sobre ganado, sino que esos registros todavía no permiten reconstruir con claridad la historia ambiental del animal porque operan de forma aislada”, explicó Caicedo.Según la organización, actualmente existen registros sanitarios, guías de movilización y otros mecanismos de seguimiento, pero estos no se cruzan con los límites de los parques nacionales, los mapas de deforestación, el catastro multipropósito, el historial de los predios ni la información comercial.“El sistema puede saber que un animal se movió, pero no necesariamente sabemos si viene de una zona deforestada, de un predio en riesgo o de un uso incompatible con un área protegida. Estamos hablando de puntos ciegos en la cadena de la carne”, afirmó.El reporte recuerda además que registros del ICA analizados por la Fundación para la Conservación y el Desarrollo reportaron 25.147 bovinos vacunados dentro de parques nacionales durante 2024, de los cuales 67,8 % se concentraban en la Amazonía. Según esos registros, Tinigua tenía 9.392 cabezas de ganado y Sierra de La Macarena 7.510. LEA TAMBIÉN La deforestación continúa avanzando dentro de la región amazónica. Foto:Cortesía FZSAunque Greenpeace insiste en que estos datos no prueban una relación causal directa entre cada evento de deforestación y la actividad ganadera, considera que constituyen parte de una evidencia acumulada que debe analizarse conjuntamente con otros factores.A ello se suma el fenómeno de la praderización, descrito en el informe como el reemplazo de ecosistemas boscosos por coberturas de pastos de baja diversidad, un proceso que reduce la regeneración natural, fragmenta los hábitats y consolida cambios en el uso del suelo difíciles de revertir.La apuesta por la trazabilidadUno de los principales llamados del informe está dirigido a la implementación de la Ley 2585 de 2026 sobre Ganadería Sostenible y Libre de Deforestación. Para Greenpeace, la norma representa una oportunidad importante, pero solo tendrá impacto si es reglamentada con mecanismos efectivos de trazabilidad.La organización plantea que el país necesita un sistema público, interoperable y verificable que permita conocer de dónde proviene el ganado, cómo se moviliza, quién lo compra, quién lo transforma y cuáles cadenas comerciales podrían estar relacionadas con procesos de deforestación.“Sin esa información, la ciudadanía no va a poder verificar si la carne que llega al supermercado está libre de deforestación o de usos incompatibles con el régimen de protección de los parques nacionales naturales”, sostuvo Caicedo. LEA TAMBIÉN Según explicó, un animal puede nacer en una zona ambientalmente sensible, pasar por diferentes predios, intermediarios, subastas o frigoríficos y terminar llegando al mercado sin que sea posible reconstruir todo su recorrido.“Si el sistema solo revisa el último predio o el último movimiento, el origen ambiental se diluye. La trazabilidad no puede ser únicamente sanitaria; también debe tener una dimensión ambiental y social”, indicó.Greenpeace alerta que la deforestación sigue "escondida" en la cadena de la carne. Foto:Óscar Fabián Bernal TrujilloPor esa razón, Greenpeace solicita al Gobierno reglamentar la ley para garantizar trazabilidad pública, acceso a la información, interoperabilidad entre entidades, rendición de cuentas del sector privado y mecanismos que permitan verificar que la carne comercializada no proviene de procesos de deforestación ni de actividades incompatibles con la protección de los parques nacionales.“Ya la ley existe. Ahora lo que necesitamos es que sirva, que cierre esos puntos ciegos y que un sello de carne libre de deforestación no termine siendo lavado verde, sino que realmente contribuya a resolver esta crisis de deforestación en nuestros parques nacionales naturales”, concluyó Caicedo.EDWIN CAICEDOPeriodista de Medioambiente y Salud@CaicedoUcros Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.