Editora Ejecutiva de revista Weekend y su web, Editora General de Vivo.Perfil.com y de Lunateen.perfil.com. Columnista de espectáculos en Perfil.com y Reperfilar. Especializada en turismo y servicios al turista, gastronomía y lifestyle, series y TV paga, teatro y recitales, tendencias del mundo joven. TW e IG. @pato_daniele

Esta es una historias que logró atravesar a distintas generaciones de la mano de Roald Dahl. El desembarco de Charlie y la Fábrica de Chocolate en la calle Corrientes confirmó esa premisa al transformar el escenario del Teatro Gran Rex (Av. Corrientes 850, CABA) en el fenómeno teatral indiscutido de las vacaciones de invierno. Bajo la producción de Ozono, MP y Los Rottemberg, la propuesta encabezada por Agustín "Rada" Aristarán ya superó la barrera de los 100.000 espectadores y se encamina hacia su despedida con fecha definitiva confirmada para el 2 de agosto. En medio de un despliegue de tecnología, música y vestuarios de gran nivel, una de las interpretaciones más aplaudidas es la de Sebastián Almada, quien asume el desafío de componer al emotivo y cómplice Abuelo Joe de Charlie Buckett. Para el actor, la convocatoria significó cumplir un anhelo personal ligado a sus recuerdos más tempranos. "Cuando me llamaron, casi me muero, porque era un sueño realmente entrar en Charlie... Es una de las películas que me marcaron de chico, en la versión de Gene Wilder. No cabe duda, con todo respeto por Johnny Depp, para mí la primera es fantástica, me marcó. Yo quería entrar a esa fábrica; esa fantasía con las golosinas era hermosa. Además amo a Wilder, es mi comediante extranjero favorito. Que me llamaran para interpretar esta historia fue como si me hubieran convocado para hacer Cinema Paradiso o La sociedad de los Poetas Muertos", confiesa sobre el impacto inicial del proyecto. El proceso creativo y la complicidad de abuelo a nieto Darle vida a un personaje que le lleva varias décadas de diferencia en edad no fue un impedimento, sino un punto de apoyo para volcar su madurez escénica y rescatar la memoria de sus afectos familiares. "Me agarra ya con 52 años, más maduro para hacer un abuelo. Ahora lo podés hacer con 20 también, pero ya tengo un bagaje y una experiencia que me encuentran bien parado. Me inspiré un poco en mi abuelo Eugenio, que era un tipo divino, como este Abuelo Joe. Busqué la complicidad con los chicos que hacen de Charlie. Con los cuatro actores que rotan el personaje ensayé un saludo particular que hacemos cuando llegamos, un código nuestro. Cuando viene otro nene y me pregunta cómo es, le digo que es algo entre abuelo y nieto. No por dejarlos afuera, sino para crear un vínculo más fuerte de abuelo y nieto, y ellos lo aceptaron encantados", relata durante una entrevista exclusiva.