0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialMe llevo de vacaciones el último libro de Antonio Scurati, El fin y el principio, con el que concluye su pentalogía, novelada pero sujeta al rigor histórico, sobre Benito Mussolini. Ocho años y tres mil páginas después se puede afirmar que la obra ha tenido un impacto excepcional. En este quinto volumen asistimos al hundimiento de su figura y del fascismo. Il Duce es un ser humano derrotado y deprimido, que baraja varias ideas de fuga, incluida la España de Franco, pero finalmente intentará huir hacia Suiza y acabará siendo descubierto y fusilado por partisanos junto a su amante Clara Petacci, cerca del lago de Como. Sus cadáveres fueron trasladados a Milán, donde sus cuerpos fueron pateados por la multitud antes de ser colgados boca abajo en la plaza del Loreto. Xavi JurioScurati ha contado que le interesó la figura de Musolini, porque su tenebroso final ha sido la semilla del neofascismo posterior (MSI), que ha ido creciendo en democracia en una línea política que alcanza a Giorgia Meloni, que ha sabido reconducir el movimiento. La última obra de la saga, de quien Rafael Narbona ha escrito, en El Cultural , que “lo que narra pertenece al ayer, pero podría escribir el mañana”, empieza con una cita que hace tragar saliva: “A todos los que aún creen en la democracia, que se preparen para luchar”.Scurati invita a prepararse a luchar por la democracia en su última obra sobre MussoliniEl autor ha comentado su sorpresa al ver que desde que empezó a trabajar en el proyecto hace una década hasta hoy el fascismo ha vuelto a estar de actualidad. También afirma con rotundidad que Mussolini fue el primer populista, pues es un líder sin principios, ni ideología clara. Su fascismo es una especie de traje a medida que fue confeccionando a su gusto.Su quinto libro es un homenaje a los partisanos. Su gran lección es que la democracia nunca está ganada, hay que luchar por ella cada día. Especialmente en unos momentos en que hay tanto ignorante que no la pone en valor. La ignorancia es muy atrevida y la inteligencia, de nuevo, manipulada. Ahora no solo por los autócratas, sino también por los tecnólogos.