“El primer capítulo de Historia nocturna –un libro que se ha traducido de otro modo en diversas lenguas– da cuenta de una idea que se encuentra ante todo en Francia en 1321: una conspiración que ha sido organizada por los leprosos contra la sociedad, en una segunda versión por leprosos inspirados por los judíos, y en una tercera versión por leprosos inspirados por los judíos inspirados por el rey de Granada. Ahora bien, esta idea llega como elemento constitutivo del sabbat de las brujas en tanto conspiración contra la sociedad. Y por otra parte hay elementos que vienen desde abajo, del folklore; y así en este elemento de tipo chamánico que he creído entrelazar andando hacia el este, es decir hacia Asia Central, me he servido solamente de la morfología.” Estas reflexiones sobre el método de trabajo pertenecen al historiador italiano Carlo Ginzburg (doctorado en Filosofía por la Universidad de Pisa, 1961), las realizó en diálogo con los profesores Andrés Kozel (Unsam) y Marcela Croce (UBA), el 3 de octubre de 2023 en el Centro Cultural Paco Urondo de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Para esa fecha recibió el Diploma Honoris Causa de nuestra prestigiosa e imprescindible casa de estudios. Uno de los tantos méritos que acumuló el historiador nacido en Turín, quien residía en Los Ángeles, California, donde falleció este miércoles a los 87 años. Su biografía está ligada a la Historia, en las mayúsculas que reclama el siglo XX (e ignora con descaro este siglo XXI). Hijo de la escritora Natalia Ginzburg –con obras como Las pequeñas virtudes, Léxico Familiar, Así fue, entre otras; además de editora de Elsa Morante, e impulsora de la publicación del Diario de Ana Frank– y el intelectual Leone Ginzburg –originario de Odesa, profesor de literatura rusa; fundador junto a Giulio Einaudi de la prestigiosa editorial Einaudi. Leone, el padre, judío y partisano antifascista, luego de un exilio en los Abruzos forzado por el régimen de Mussolini, regresó a Roma y fue detenido por la Gestapo en 1944. Murió ese año torturado en prisión por sus captores.
Murió Carlo Ginzburg, el intelectual que cambió la visión de la Historia
Un historiador puede cambiar la manera de mirar el pasado sin descubrir un solo imperio perdido. Carlo Ginzburg lo hizo siguiendo las huellas de un molinero, de unas brujas y de los pequeños indicios que la historia suele pasar por alto. Su muerte cierra la vida de uno de los intelectuales más originales del último medio siglo, pero deja una obra que enseñó a generaciones de lectores que, a veces, un detalle minúsculo alcanza para iluminar una época entera.











