Buenos Aires es una metrópolis de avenidas anchas, ritmo acelerado y un contraste arquitectónico constante. Sin embargo, escondidos en la trama urbana de sus distintos barrios, existen pequeños pasajes que desafían el paso del tiempo y ofrecen un viaje inmediato hacia otras épocas. Con adoquines, faroles coloniales, fachadas espejadas y un ambiente silencioso, estos corredores peatonales y residenciales conservan la magia del pasado y se transforman en paradas imperdibles tanto para porteños como para turistas. Hallazgos en la Casa Blaquier: aparecen estructuras jesuitas bajo la histórica casona porteña Pasaje Suizo: el oasis de estilo florentino oculto en Recoleta Escondido sobre Vicente López al 1661, el Pasaje Suizo, originalmente conocido como Pasaje del Correo debido a la oficina postal que funcionó allí en sus primeros años, es uno de los rincones más encantadores de Recoleta. Fue construido en 1922 por el arquitecto italiano Felipe Restano, quien proyectó dos edificios enfrentados con 21 viviendas unifamiliares distribuidas alrededor de un corredor central.
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