Fotografiarse frente al famoso obelisco en la Plaza de la Rep�blica, pasear por las grandes avenidas, perderse por las callejuelas entre las coloridas casitas de los pescadores del barrio de La Boca, admirar los elegantes edificios afrancesados de Recoleta, adentrarse en el emblem�tico Teatro Col�n o tomar una media luna y un alfajor en los hist�ricos caf�s, conocidos como bares notables, en San Telmo, son, sin duda, algunos de los principales reclamos tur�sticos de la ciudad de Buenos Aires. Pero, tan importante para muchos visitantes como recorrer los barrios hist�ricos de la ciudad o participar de su vida cultural es disfrutar de un asado de carne argentina, una experiencia muy arraigada en la sociedad que va m�s all� de lo gastron�mico.Porque, all�, el asado (parrillada de carne) no es s�lo una comida, sino una expresi�n de la identidad porte�a con un enorme peso cultural y social. Es una celebraci�n de la calidad de su carne de vacuno, del arte de cocinarla a las brasas y de disfrutarla alrededor de la mesa con familiares y amigos.El ic�nico Obelisco de Buenos Aires, en la avenida principal de la ciudad.Por eso, la ciudad est� repleta de restaurantes para participar de esa tradici�n tan arraigada. En cada calle, en cada rinc�n aparecen desde parrillas hist�ricas y restaurantes tradicionales hasta peque�as y sencillas tascas o establecimientos de alta cocina donde la carne es protagonista. Entre los lugares m�s reconocidos est�n Don Julio (Guatemala, 4699), una cl�sica parrilla actualizada con una estrella Michelin, La Brigada (Estados Unidos, 465), muy de moda en San Telmo, El Ferroviario (Av. Reservistas Argentinos, 219), con sus abundantes raciones, o el tradicional Parrilla Pe�a (Rodr�guez Pe�a, 682).Pero desde hace poco m�s de una d�cada, existe una nueva generaci�n de asadores, m�s peque�os, con pocos cubiertos, enfocados en la trazabilidad de la carne, en t�cnicas de fuego nuevas y en platos que reinterpretan cl�sicos argentinos, que han cambiado la forma de disfrutar de esta tradici�n. Una de las pioneras en este concepto fue La Carnicer�a (Thames, 2317), un peque�o negocio en una calle de paso al lado de una gasolinera en el barrio de Palermo que Germ�n Sitz y Pedro Pe�a, propietarios del grupo de restauraci�n Thames, reconvirtieron en 2014. Enseguida se convirti� en un �xito con una propuesta que, sin perder la esencia de la parrilla argentina, propon�a una experiencia gastron�mica �nica y sin precedentes con apuesta total por el producto: carne de vacuno de los campos familiares de Sitz en La Pampa, con trazabilidad garantizada, combinada con t�cnicas y sabores innovadores (como los ahumados) y con cortes menos convencionales en la carta. Hoy, entre los platos m�s demandados de este peque�o comedor que est� siempre a rebosar est�n las mollejas con miel de ca�a, el ojo de bife (ribeye) con hueso y el tu�tano.Interior de La Carnicer�a.El proyecto dio pie a la apertura de otros locales en la misma calle y alrededores, convirtiendo en poco tiempo esta zona de Buenos Aires (antiguo barrio marginal en el que vivi� el mism�simo Borges) en uno de los epicentros gastron�micos m�s interesantes de la ciudad, donde peque�os restaurantes con terrazas, cocteler�as y tiendas gourmet se mezclan con coquetas boutiques, galer�as de arte y tiendas de dise�o.Frente a La Carnicer�a se instal� hace un par de a�os Jos� el Carnicero (Thames 2316), otro de los puntos m�s concurridos para disfrutar de un asado m�s sofisticado, perteneciente tambi�n al grupo Thames. Con comedor y patio y una gran barra alrededor de los asadores y sus fuegos a le�a (no usan gas) donde cocinan los chefs, trabajan con piezas de carne de gran porte. En la carta, aparecen platos actualizados con toques de inspiraci�n europea y asi�tica, como el pat� de pollo, la lengua a la vinagreta, la terrina de campo, el ri��n de cordero, el calamar con chorizo colorado o la stracciatella con tomates, gorgonzola, mel�n y caj�n. Del asador salen corderos, lechones y vac�o, acompa�ados por papas rejilla. Los hits de la casa son el costillar y ojo de bife (chulet�n). "Jos� el Carnicero propone el modo de asar de asador criollo, muy utilizado en el interior del pa�s y cada vez menos frecuente en Buenos Aires. Tratamos de trabajar con productos arraigados a la cultura y darle esa vuelta de rosca", dice Germ�n Sitz.M�s all� del asadoPese a que salir a comer un asado es el plan nacional por excelencia, Buenos Aires est� viviendo desde hace ya varios a�os una gran apertura culinaria a otras cocinas del mundo. Jud�a contempor�nea, nikkei, peruana, coreana, filipina, armenia, asi�tica de autor... son algunos ejemplos. Tambi�n se est� viendo cada vez m�s una apuesta por los productos de mar. "Estamos aprendiendo a cocinar pescado, marisco, etc... y tratando de incorporarlo, pero no hay forma de que compita con la carne. El consumo es tan fuerte que casi nadie se atreve con el pescado", seg�n Sitz de Thames.Mariano Ram�n, cocinando en su restaurante Gran Dabbang.Uno de los que se atrevi� y apost� por una cocina diferente fue Mariano Ram�n, propietario de Gran Dabbang (Av. Scalabrini Ortiz, 1543), un diminuto y sencillo local de unas 10 mesas con cocina a la vista inaugurado hace 11 a�os. En su reducida pero din�mica carta, que suma influencias de viajes, experiencias, visitas y colaboraciones del chef, aparecen platos de influencia asi�tica elaborados con productos cien por cien argentinos, incluidas especias de los campos de Los Andes. "Algunas que sabemos que hay en Argentina pero a�n no tienen la calidad que uno quiere, s� las traemos de Asia, pero el resto, es todo de aqu�", afirma Ram�n. Fue el gran impulsor de los platos al medio para compartir, algo que all� no se estilaba, y entre los m�s solicitados est�n sus currys, sus pakoras, sus labnehs y sus postres. La estrella de la casa es, precisamente, el pacu, un pez de r�o a la parrilla acompa�ado de raita de jaka (una salsa india de yogur) y chutney de kirki�a. Otro hit es el curry de pato con aji panka y miel de ca�a.La barra del restaurante Ni�o Gordo.Otro restaurante rompedor, que lleva una d�cada conquistando a los bonaerenses por su dise�o, decoraci�n, experiencia y, sobre todo, por su cocina de inspiraci�n asi�tica, es Ni�o Gordo (Thames, 1810), un local con l�mparas rojas chinas, peceras con medusas, murales pop, figuras y juguetes orientales y una barra desde donde se observa toda su cocina en acci�n, que cuenta con un reconocimiento de la Gu�a Michelin y ocupa el puesto 21 del Latin America's 50 Best. La propuesta culinaria fusiona t�cnicas de Jap�n, Corea, Tailandia y Vietnam con la riqueza de la carne argentina. Platos emblem�ticos como el tataki de bife, las mollejas con yogur, miso, sweet chili y choclo o el katsu sando conforman una carta breve, que se completa con una cocteler�a de autor.Pescado a la parrilla de Ness.Ness (Grecia, 3691), en el barrio de N��ez, es un lugar rompedor muy de moda en la ciudad, que abri� sus puertas hace dos a�os. En el amplio espacio con dise�o industrial, que tambi�n tiene un bar con Djs en vivo por las noches, todo sucede a la vista del comensal. En el amplio horno de barro a le�a, en la parrilla o en la plancha (nada de gas) se elabora la cocina de vanguardia de Leo Lanussol, reconocida por ser directa y sin rodeos y con influencias japonesas. La carta, que cambia seg�n la temporada, pone el foco en el producto y la cocci�n al fuego. Muchos de los platos, para compartir, se ofrecen en porciones enteras o medias. El pan, la ensalada de berros, el secreto de cerdo, los chipirones, el choclo a la brasa y el pescado a la parrilla hecho con garum fermentado son algunos de los m�s demandados. Tambi�n el pollo: "Es un producto que no es muy com�n comer en Argentina en los restaurantes, pero desde que lo pusimos, todo el mundo lo pide", dice el chef de este restaurante que apuesta por la sostenibilidad, los ingredientes org�nicos y el aprovechamiento. Ojo al flan Bad Bunny, nombrado en honor al artista, con el que qued� fascinado cuando visit� el restaurante despu�s de su actuaci�n en la Super Bowl. Se trata del flan de halva de s�samo, y es ya el postre estrella de Ness.Terrazas en el barrio de Puerto Madero.El moderno y tranquilo barrio de Puerto Madero, junto al canal, es hoy uno de los puntos m�s concurridos para sentarse a tomar algo en cualquiera de los numerosos restaurantes y caf�s con terrazas que se suceden a orillas del canal con las mejores vistas del skyline de la ciudad y del Buque Museo Fragata Presidente Sarmiento. En esta elegante zona est� El Mercado, el reconocido restaurante del contempor�neo y vanguardista hotel de lujo Faena Hotel Buenos Aires (Martha Salotti, 445), en el que la carne se asa a fuego lento y las recetas tradicionales rinden homenaje a la esencia de la cocina argentina, maridadas con los mejores vinos.Pizzas y chorip�nChoripanes de Chori.Los representantes de la street food argentina son las pizzas, las empanadas y el chorip�n. Este �ltimo, el bocado callejero por excelencia del pa�s, se ha convertido en algo m�s elegante en Chori (Thames, 1653), el primer local exclusivamente dedicado a este s�ndwich b�sico revisado y actualizado. Con una imagen desenfadada tipo hamburgueser�a, el peque�o espacio cuenta con una decena de variedades distintas del chorip�n, a un precio entre 6 y 8 euros. "Abrimos hace 10 a�os cuando hubo un boom de hamburgueser�as y decidimos diferenciarnos con una choripaner�a cuando no exist�a algo parecido. Le dimos una vuelta, ideamos un packaging bonito, decidimos hacer el pan aqu� mismo y pas� de ser un bocado que se tomaba en un food truck a poder comerlo sentado", cuenta Germ�n Sitz.Otro bocado callejero digno de probar es la pizza porte�a, probablemente el segundo gran s�mbolo gastron�mico de Buenos Aires despu�s del asado. De masa gruesa y esponjosa, hechas en moldes y con mucho queso, la de muzzarella es la reina absoluta (salsa de tomate y abundante mozzarella fundida), seguida de la fugazza (sin salsa de tomate y cubierta de cebolla, aceite de oliva y or�gano). �D�nde probarlas? En Las Cuartetas (Av. Corrientes, 838) junto al Obelisco, en el hist�rico G�err�n (Av. Corrientes, 1368) o en El Cuartito (Talcahuano, 937).Ensalada de flores de Los Jardines de las Barkin.Para merendar o almorzar, uno de los lugares m�s id�licos de la ciudad es Los Jardines de las Barkin (Suipacha, 1422), un peque�o kiosco con terraza en el jard�n escondido del Museo de Arte Hispanoamericano Fern�ndez Blanco, un enclave hist�rico en el barrio de Retiro. Imprescindible degustar cualquiera de sus zumos frescos y su ensalada de flores, la especialidad de la casa hecha con las flores del propio jard�n. Y para comprar el dulce tradicional del pa�s, el alfajor, la hist�rica confiter�a La Ideal (Suipacha, 384), el centenario bar, restaurante y cafeter�a donde acompa�arlos con un caf� o zumo.