Aunque ya ha cumplido los 87 años, Álvaro Pombo aún tiene mucho por decir, tanto en persona como a través de sus textos. Con una obra dilatada, que le mereció el ingreso en la Real Academia Española en el año 2004 y el Premio Cervantes en el 2024, el último de una lista que incluye los galardones más importantes del país, no tiene previsto abandonar su profesión. Hace apenas unos meses, publicó el segundo volumen de sus Cuentos autobiográficos (Anagrama) y el próximo otoño saldrá una biografía que el escritor y amigo Mario Crespo ha elaborado sobre su persona en colaboración estrecha con el protagonista.
Precisamente, Crespo ha sido el responsable de que esta entrevista haya sido posible. Debido a la distancia y al delicado estado de salud de Pombo, su colaborador le leyó las preguntas remitidas por elDiario.es y el escritor respondió en voz alta, a su ritmo, en su casa. Está acostumbrado a dictar sus textos, algo que se aprecia en la grabación, así como la ilustración y ligera socarronería que le caracteriza. Genio y figura, sin duda.
Después de ganar el Cervantes declaró que “el dinero escapa de mí”. ¿En qué se ha gastado hasta ahora los 125.000 euros del galardón?
No pienso contestar esa pregunta indiscreta. Pero los dineros de los premios son un poco, para todos nosotros, los dineros del sacristán que cantando vienen y cantando se van. Eres como un chaval que ha sacado buenas notas y luego pierde un mes entero disfrutándolo. Con los dineros de los premios pasa un poco eso mismo.






