Durante la reunión de los ministros de Defensa celebrada en la OTAN el pasado mes de junio, pocas semanas antes de que los líderes de la Alianza se vieran en Ankara (Turquía), Pete Hegseth, secretario de Defensa estadounidense, anunció la revisión de la presencia de tropas estadounidenses en Europa. Elbridge Colby, subsecretario de Defensa y visto por muchos como el hombre pragmático dentro del equipo del departamento de Hegseth, ha anunciado este martes el inicio de la revisión. Aunque parte del Pentágono y de los representantes de EEUU en la OTAN buscan enmarcar la operación en el reajuste general de Washington dentro de la Alianza, dejando en manos de los europeos un mayor peso sobre su defensa convencional, la revisión genera riesgos obvios para los aliados del Viejo Continente. El trabajo de Mark Rutte, secretario general de la OTAN, es mantener la calma y evitar males mayores. El holandés ya se ha encargado de repetir en varias ocasiones que es necesario contar con una "Europa mucho más fuerte dentro de una OTAN más fuerte", enmarcando cualquier movimiento por parte de Washington en la creciente europeización de la Alianza Atlántica. Colby insiste también en ese discurso. En un mensaje en redes sociales, el número dos del Pentágono subraya que el objetivo es "garantizar que la OTAN avance de forma rápida e irreversible hacia un escenario en el que Europa asuma la responsabilidad principal de su defensa convencional". TE PUEDE INTERESAR Colby ha sido la cara pública de la llamada "OTAN 3.0", en la que EEUU va poco a poco y de manera coordinada retirándose de algunas cuestiones de la Alianza, un espacio que irían ocupando los aliados europeos. En la fase final de esa "OTAN 3.0", los socios europeos se harán cargo de la mayoría de la defensa convencional del bloque euroatlántico, mientras que EEUU seguirá encargándose de la disuasión nuclear de la Alianza. Fuentes internas se muestran seguras respecto al alto nivel de coordinación y transparencia que está habiendo entre la administración estadounidense y los socios europeos. Para una muestra, la decisión de EEUU de modificar su contribución al Modelo de Fuerza de la OTAN, que son las capacidades puestas a disposición de la Alianza para responder ante una agresión, se ha gestionado sin turbulencias. TE PUEDE INTERESAR Pero la cuestión de la presencia de tropas es diferente. Ya en mayo, en pleno roce de Donald Trump con Friedrich Merz, Estados Unidos anunció la retirada de 5.000 efectivos de Alemania. Aunque los socios europeos saben que la reducción de la presencia de tropas "era previsible", como explicó en su momento Boris Pistorius, ministro de Defensa alemán, Hegseth, como es costumbre, enmarcó en junio el ejercicio en una relación de castigo y premios por parte de la administración norteamericana hacia los aliados europeos. "Es una revisión que algunos países suspenderán y otros aprobarán con nota", aseguró entonces el secretario de Defensa. Los aliados europeos tienen menos problemas con una reducción de tropas americanas coordinada. Los socios de la OTAN entienden las nuevas prioridades estadounidenses, comprenden que la atención de EEUU está en el Pacífico. El problema es que se haga uso de este proceso como un método de castigo, precisamente en la dirección en la que señaló Hegseth en junio. Más grave fue el incidente del 7 de julio, el día antes de la cumbre de la OTAN en Ankara, cuando Trump repitió su queja respecto a que Dinamarca no haya entregado Groenlandia a Estados Unidos, el asunto que provocó a principios de 2026 una de las mayores crisis de confianza en las relaciones transatlánticas. TE PUEDE INTERESAR En aquel momento en el que Trump resucitó la cuestión de Groenlandia, lo hizo vinculándolo con la revisión de la presencia estadounidense en Europa. "Podríamos retirar a todos nuestros soldados" del continente, llegó a asegurar Trump junto a Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía. Aunque luego la cumbre no tuvo incidentes mayores y el presidente estadounidense salió contento con el resultado, la amenaza demostró de qué manera el proceso de revisión que ha comenzado ahora puede provocar importantes turbulencias políticas si la Casa Blanca decide usarlo como un método para castigar o premiar a sus aliados. "La Revisión garantizará que la postura de fuerzas de EEUU en Europa refleje la Estrategia de Seguridad Nacional de 2025 y la Estrategia de Defensa Nacional de 2026. En ese sentido, la Revisión proporcionará una gama de opciones a lo largo de estas líneas basadas en rigor estratégico, una sólida base empírica y un claro sentido de las realidades geopolíticas y militares", ha escrito Colby. Durante la reunión de los ministros de Defensa celebrada en la OTAN el pasado mes de junio, pocas semanas antes de que los líderes de la Alianza se vieran en Ankara (Turquía), Pete Hegseth, secretario de Defensa estadounidense, anunció la revisión de la presencia de tropas estadounidenses en Europa. Elbridge Colby, subsecretario de Defensa y visto por muchos como el hombre pragmático dentro del equipo del departamento de Hegseth, ha anunciado este martes el inicio de la revisión.