La llamada de Dios
A los dieciocho años creyó haber recibido la llamada de Dios y entró como postulante en un convento de clausura del sur de Chile. Nueve meses después salió convencida de haber vivido el periodo más oscuro de su vida. Según relata, tuvo que abandonar aquella comunidad con intervención policial y un viaje urgente en avión. Quince años más tarde decidió contarlo: primero en 17 vídeos de TikTok que se hicieron virales y ahora en El convento (Lunwerg), donde narra cómo una vocación religiosa acabó convirtiéndose en una experiencia de manipulación, aislamiento, miedo y un exorcismo. Pero esta no es solo una historia sobre el mal. También lo es sobre el amor de una familia y sobre una fe que, lejos de romperse, la llevó a regresar durante tres meses a otro convento para no quedarse con la imagen de aquella experiencia... y todo fue bien.
Recibió la llamada de Dios.
Tenía 18 años, me fui de vacaciones al sur de Chile con mi abuela. Allí, gracias a una tía, unas religiosas me invitaron a hacer un retiro y algo se despertó en mí.
¿Ingresó en un convento de clausura?









