*Desde Ginebra El Secretario de Estado, Marco Rubio, jefe de la diplomacia de Estados Unidos, ha lanzado una ofensiva contra la Corte Penal Internacional (CPI), integrada por 125 países, no reconocida por Washington ni Israel. Impulsa pedidos de captura contra Benjamin Netanyahu y Yoav Gallant, acusados por reprimir palestinos, y contra Vladimir Putin, y 5 otros rusos, por robo de menores en Ucrania, más 2 líderes talibanes y el ex-jefe de policía filipino, todo vía 60 órdenes de captura. Se añaden sanciones contra 11 magistrados de la CPI. Destacan el juez francés Nicolas Guillou, 3 ong palestinas, y la experta independiente de la ONU para los territorios palestinos ocupados por Israel, Francesca Albanese. Estados Unidos exige a la CPI la anulación de los pedidos de captura contra responsables israelíes, y el cierre de las investigaciones sobre crímenes perpetrados en territorio palestino, pero la CPI se niega a modificar sus estatutos, que impedirían a sus jueces proseguir las investigaciones de personas, por lo general oriundas de países que no han ratificado el Estatuto de Roma, instrumento fundador de la CPI.

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