Entrevista Exclusivo suscriptores David Mora, analista de Crisis Group, explica en entrevista con EL TIEMPO que la estrategia de capturar capos, por sí sola, no funciona.El fentanilo ha causado de más de medio millón de muertes por sobredosis en EE. UU. en ocho años. Foto: EFE / EL TIEMPO / IA29.07.2026 14:29 Actualizado: 29.07.2026 14:29

Durante casi dos décadas, México ha apostado por una misma receta para combatir al crimen organizado: capturar o abatir a los grandes capos. Ismael 'el Mayo' Zambada, uno de los fundadores del cartel de Sinaloa, es el ejemplo más reciente. Sin embargo, según un nuevo informe de International Crisis Group, la violencia persiste, las organizaciones criminales se reconfiguran rápidamente y el flujo de fentanilo hacia Estados Unidos apenas se ha alterado. LEA TAMBIÉN En conversación con EL TIEMPO, David Mora, analista senior de International Crisis Group para México, habló sobre cómo la presión de Donald Trump ha cambiado la estrategia de seguridad de Claudia Sheinbaum, qué revela el caso de Sinaloa sobre la guerra contra el fentanilo y por qué, a su juicio, sin investigaciones contra las redes de corrupción y poder que respaldan a los carteles, los grandes decomisos y las capturas seguirán teniendo un impacto limitado.David Mora, analista senior de International Crisis Group para México. Foto:CortesíaUno de los hallazgos centrales del informe es que la presencia militar no acabó con la violencia, sino que la desplazó. ¿Cómo llegaron a esa conclusión?La evidencia muestra que la presencia militar sí logró reducir los grandes enfrentamientos y bloqueos en grandes ciudades como Culiacán, pero la violencia no desapareció, sino que se trasladó a las zonas rurales. Al mismo tiempo, los homicidios y las desapariciones continúan en niveles muy elevados. El gran problema es que mientras el Ejército combate a los grupos criminales, al estilo de la guerra contra las drogas que marcó el periodo del expresidente Felipe Calderón (2006-2012), parte de las estructuras políticas locales sigue protegiéndolos. Por eso insistimos en que el gran pendiente no es militar, sino judicial: investigar y desmantelar las redes de corrupción que permiten operar a las organizaciones criminales.¿Por qué decidieron centrar este informe en Sinaloa?Sinaloa es el mejor laboratorio para entender la estrategia de seguridad de la presidenta Claudia Sheinbaum y, al mismo tiempo, la relación actual entre México y Estados Unidos. Es el principal centro de producción de fentanilo y el estado donde mejor pueden observarse tanto los avances como las limitaciones de la respuesta del Gobierno.Los carteles se refuerzan con el reclutamiento de jóvenes, que hace que la guerra sea barata. Foto:Getty Images LEA TAMBIÉN ¿Por qué?Allí vemos un relanzamiento de una estrategia eminentemente federal y militar, basada en la captura de líderes, el desmantelamiento de laboratorios y una cooperación más estrecha con Estados Unidos. Es cierto que ha producido cifras récord en capturas y decomisos, pero esos logros son de corto plazo porque el verdadero problema sigue intacto.La respuesta de Sheinbaum ha sido reforzar la presencia militar con unos 15.000 efectivos. Foto:AFPEl gran pendiente no es militar, sino judicial: investigar y desmantelar las redes de corrupción que permiten operar a las organizaciones criminales.En ese contexto, ¿cómo ha cambiado el cartel de Sinaloa casi dos años después de la captura del capo Ismael 'el Mayo' Zambada?Hablar hoy del cartel de Sinaloa como una sola organización es más una simplificación que una descripción de la realidad. Nosotros calculamos más de veinte grupos -entre clanes, facciones, familias y células grandes- que en algún momento estuvieron bajo ese paraguas, pero que ahora forman alianzas muy inestables y, con frecuencia, terminan enfrentándose entre sí, sobre todo ‘Los Mayos’ y ‘Los Chapitos’. El norte del estado es más estable porque el grupo de ‘El Chapo Isidro’ ejerce una hegemonía relativa.¿Qué efecto real ha tenido la presión de la administración Trump?A pesar de que la presidenta Sheinbaum lo niega, una fuente del Departamento de Estado me dijo directamente: “Tenemos una campaña sin precedentes de presión sobre México porque nuestro objetivo es eliminar por completo los cárteles”. Esa campaña opera en lo económico, lo político y lo militar. Sinaloa se inserta ahí porque sigue siendo el mayor centro de producción de fentanilo -la droga detrás de más de medio millón de muertes por sobredosis en Estados Unidos en ocho años- y porque Washington le está poniendo el dedo en la llaga a los pactos políticos criminales del estado.Hoy el cartel de Sinaloa se divide en más de veinte grupos -entre clanes, facciones y familias. Foto:AFPEl informe documenta cifras récord: 2.500 detenidos, 68 toneladas decomisadas, 15.000 soldados desplegados. Y, sin embargo, el precio del fentanilo en Tijuana no ha cambiado. ¿Cómo se explica eso?Ese fue uno de los hallazgos más importantes del informe. Durante el trabajo de campo hablamos con consumidores en Tijuana, revisamos información en la frontera y consultamos fuentes estadounidenses. Todo apunta a que ni el precio ni la disponibilidad del fentanilo han cambiado de manera significativa. Si realmente hubiera disminuido la oferta, el precio tendría que haber aumentado, como ocurre en cualquier mercado. LEA TAMBIÉN ¿Qué les dice esto sobre la capacidad de adaptación de las redes criminales?Significa que el mercado ilegal del fentanilo tiene una capacidad extraordinaria de adaptación. Pueden surgir nuevos actores, nuevos métodos de tráfico que los gobiernos aún no detectan, o stocks acumulados a ambos lados de la frontera. No significa que los gobiernos estén mintiendo cuando anuncian decomisos o destrucción de laboratorios, sino que esas acciones, por sí solas, no alcanzan para alterar un mercado ilícito tan flexible.En ese sentido, ¿la guerra contra el fentanilo es diferente a las campañas contra la cocaína o la heroína?Completamente. Estamos ante otro animal. El fentanilo requiere métodos de producción mucho más pequeños y discretos. No hacen falta grandes cultivos, sino espacios reducidos dentro de zonas urbanas y cantidades relativamente pequeñas de precursores químicos. Incluso existen métodos muy rudimentarios que permiten sintetizar la droga en un solo recipiente. Eso hace que localizar los laboratorios sea mucho más complejo y que la tecnología disponible todavía tenga limitaciones para detectarlos. Es un desafío distinto al que planteaban drogas de origen vegetal como la cocaína o la heroína.La disponibilidad y el precio del fentanilo en EE. UU. prácticamente no han cambiado. Foto:InternacionalEn el debate sobre el fentanilo suele señalarse a China como el gran responsable. ¿Qué papel juega realmente?China sigue siendo un actor fundamental, pero no como productor de fentanilo terminado. Su papel principal está en el suministro de precursores químicos utilizados para fabricar drogas sintéticas, aunque India también ha ganado importancia en ese mercado.Durante el trabajo de campo hablamos con consumidores en Tijuana, revisamos información en la frontera y consultamos fuentes estadounidenses. Todo apunta a que ni el precio ni la disponibilidad del fentanilo han cambiado de manera significativa¿Sirven de algo los controles que ha impuesto China?En 2019, cuando Pekín endureció los controles sobre la exportación de fentanilo hacia Estados Unidos, los cárteles mexicanos -especialmente el de Sinaloa y el Jalisco Nueva Generación- asumieron un papel mucho más activo en la cadena de producción. Hoy la mayor parte del fentanilo que llega a Estados Unidos se fabrica en México utilizando precursores importados, principalmente desde China. El desafío es que esos químicos también tienen usos completamente legales en industrias como la farmacéutica, alimentaria o cosmética, lo que dificulta distinguir el comercio legítimo del que termina alimentando la producción ilegal de drogas sintéticas.Estados Unidos exige resultados a México, pero el 74 por ciento de armas ilegales incautadas en México en el último año provienen de territorio estadounidense. ¿Qué responsabilidad tiene Washington en la cadena?La responsabilidad es compartida. Si Estados Unidos quiere reducir el flujo de drogas, también debe ayudar a reducir la violencia en México. Gran parte de esa violencia se comete con armas traficadas desde Estados Unidos. Ha habido avances en cooperación tecnológica y en rastreo balístico, pero todavía son insuficientes. Nuestra recomendación es que, si Washington decidió clasificar al cartel de Sinaloa como Organización Terrorista Extranjera, use ese marco jurídico para investigar y procesar a ciudadanos y empresas estadounidenses que participan en las redes de tráfico de armas. Además, debería fortalecer nuevamente los controles internos sobre la venta de armamento que han sido debilitados en los últimos años. LEA TAMBIÉN Claudia Sheinbaum ha reforzado la cooperación con EE. UU., pero rechazado una intervención. Foto:YouTube Claudia Sheinbaum Pardo / AFPEl informe sostiene que investigar las redes de corrupción puede ser más efectivo que nuevas ofensivas militares. ¿Qué debería hacer México?La estrategia de capturar líderes criminales ha demostrado durante casi veinte años que, por sí sola, no funciona. Cada capo detenido es reemplazado rápidamente. Lo que realmente puede debilitar a estas organizaciones es atacar las redes políticas, económicas e institucionales que las protegen. México necesita investigaciones mucho más ambiciosas contra funcionarios estatales y locales vinculados con el crimen organizado. No hablamos de casos aislados, sino de redes completas de macrocriminalidad. Paradójicamente, la presión que hoy ejerce Estados Unidos podría darle a la presidenta Sheinbaum el margen político necesario para impulsar procesos contra figuras que durante años han sido prácticamente intocables.Si Estados Unidos quiere reducir el flujo de drogas, también debe ayudar a reducir la violencia en México. Gran parte de esa violencia se comete con armas traficadas desde Estados Unidos.Usted habla de perseguir redes y no solo personas. ¿Qué significa eso en la práctica?El sistema de justicia mexicano sigue concentrado en detener individuos por delitos relativamente fáciles de procesar, como la portación ilegal de armas, en lugar de investigar estructuras completas. Eso llena las cárceles de actores de bajo nivel.¿Cuáles deberían ser las prioridades de Sheinbaum y Trump para reducir de manera sostenible el tráfico de fentanilo?La primera es desmantelar las redes de corrupción política que protegen a los grupos criminales. La segunda consiste en cortar sus capacidades operativas, especialmente el acceso a armas y el reclutamiento de jóvenes, que hacen que la guerra sea barata para los carteles.El gobierno federal ha confiscado más de 68 toneladas de drogas recientemente. Foto:Policía AntinarcóticosSi en cinco años el fentanilo sigue llegando igual a Estados Unidos, ¿qué habrá fallado?La presión equivocada de Washington y la falta de voluntad de México para atacar sus estructuras de poder pueden explicarlo en igual medida. Pero hay otro factor que nadie quiere asumir: la demanda. En tanto en Estados Unidos se siga consumiendo fentanilo al ritmo actual, va a haber una oferta. Y ese también es un trabajo pendiente para Estados Unidos, que es el país que más drogas demanda en el mundo.Laura Juliana Castellanos Guevara - Redacción Internacional - EL TIEMPO Sigue toda la información de Internacional en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.