La historia de Griselda Inés Ortiz dio un giro radical en pocos meses. Hasta marzo de este año integraba la Policía de la Provincia de Buenos Aires, donde había trabajado durante más de nueve años e incluso había recibido un reconocimiento por su desempeño. Hoy permanece detenida, acusada de integrar una organización que reclutaba argentinos para combatir en la guerra entre Ucrania y Rusia mediante ofertas laborales presuntamente engañosas. Ortiz, de 45 años, comenzó su carrera en 2015 como integrante de la Policía Local de Tigre, conocida en ese momento como la fuerza de las "Pitufas" por el color de sus uniformes. Tras incorporarse a la Policía Bonaerense, desarrolló su carrera sin sanciones y en 2022 recibió un premio "estímulo" por su desempeño. Su último destino fue la Comisaría de la Mujer y la Familia de Tigre. Su sueldo era de $1.200.000, por lo que solía completar sus ingresos con horas extras. El 11 de marzo de este año dejó formalmente la Policía Bonaerense, cuando se hizo efectiva su baja. Para entonces, la Justicia Federal ya la investigaba por su presunta participación en una red de reclutamiento de argentinos para combatir en Ucrania.
Esto no les gusta a los autoritarios










