La investigación judicial que terminó con la detención de una expolicía bonaerense permitió reconstruir el mecanismo con el que una organización captaba argentinos para enviarlos a combatir en la guerra entre Ucrania y Rusia. Según la Justicia, detrás de la promesa de un trabajo bien remunerado existía una maniobra de presunta trata de personas que comenzaba con ofertas engañosas y culminaba con víctimas inmersas en el conflicto armado. De acuerdo con la causa que impulsan la Fiscalía Federal N°1 de Lomas de Zamora y la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), el grupo buscaba especialmente ex militares y ex integrantes de fuerzas de seguridad, perfiles valorados por sus conocimientos en el manejo de armas. La captación se realizaba principalmente a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería. La propuesta prometía incorporarse al ejército ucraniano por un período de entre seis meses y tres años, con salarios cercanos a los 3.000 dólares mensuales. Sin embargo, se cree que las verdaderas condiciones del trabajo eran ocultadas a quienes buscaban participar, ya que se les aseguraba que, por razones de seguridad, no podían conocer los detalles del contrato antes de viajar.