Cuatro hombres se preparaban para tomar un vuelo en Ezeiza. Era marzo de 2026 y su destino final era Ucrania. Dijeron que iban a trabajar de albañiles. Pero las preguntas de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) recibieron respuestas llenas de contradicciones. Tuvieron que reconocer que iban como mercenarios al frente de batalla de la guerra con Rusia.

Ese fue el inicio de una investigación que ahora, cuatro meses después, llevó a la detención de una mujer. El arresto ocurrió en Tigre. La acusan de reclutar, de manera ilegal, civiles, exmilitares y expersonal de fuerzas de seguridad de distintos puntos del país para mandarlos a Ucrania por la guerra con Rusia.

Las autoridades buscaban en la localidad de Alfonsina Storni, donde ocurrió la detención, a la pareja y cómplice de la mujer. Ya no estaba allí: el 29 de junio salió del país hacia Brasil.

Después de aquellas entrevistas que desnudaron inconsistencias en los pasajeros, el Departamento Antisecuestros Norte logró identificar a los reclutadores.

En el allanamiento en Tigre secuestraron el teléfono de la mujer arrestada, que además tiene una plataforma para operar con criptoactivos. Esos fondos fueron congelados por la Justicia.