Los maquinistas de Renfe refuerzan su control sobre posibles incidencias durante la circulación en el nuevo convenio que operadora y sindicatos terminaron de cerrar esta madrugada y que integra definitivamente a los trabajadores de la nueva empresa mixta de Rodalies, el motivo por el que los empleados de la compañía llamaron a la huelga en marzo del año pasado, finalmente desconvocada tras recibir este compromiso. Por lo que respecta a los maquinistas, la mejora sobre la coordinación ante incidencias procede del compromiso que en febrero logró para otra huelga, en este caso por motivos de seguridad tras los accidentes de Adamuz y Gelida.El nuevo convenio de Renfe desarrolla el compromiso del acuerdo que puso fin a la huelga de febrero de integrar a los maquinistas en los Centros de Gestión de Operaciones y crear en ellos una llamada "Mesa de Tracción" a cuyo cargo esté un maquinista para dar "soporte" a los que en ese momento estén a los mandos del tren y llamen para comunicar cualquier cosa. Según el sindicato de maquinistas Semaf, poniendo un conductor a los mandos de la Mesa de Tracción "se mejora la efectividad y disminuyen las inducciones a cometer errores con personal externo que no comprende las exigencias de la operación con el maquinista en toda su dimensión".Así, cuando un conductor llame para informar de alguna incidencia "al otro lado del teléfono" habrá igualmente un maquinista y no otra categoría profesional que en muchas ocasiones los sindicatos creen que no tenía conocimientos específicos para salir de determinadas situaciones, desde "conocer su un elemento de la vía está en buen estado o si un tren se puede sacar fácilmente de una determinada zona"."Muchas veces encontramos que, al no haber un maquinista al otro lado del teléfono, no conocían la operación como nosotros y se producían fallos e ineficiencias", explican las fuentes sobre uno de los puntos del nuevo convenio de Renfe.En un mensaje en redes sociales, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha calificado este jueves de "compleja y larga negociación" que terminó de madrugada con un "preacuerdo" con UGT, CCOO y Semaf que todavía debe recabar "las correspondientes autorizaciones ministeriales" pero que contempla otro compromiso para frenar otra huelga, en este caso, con los trabajadores de la nueva empresa mixta de Rodalies de Catalunya y un paro de varios días en marzo del año pasado que se logró evitar en el último momento.El nuevo convenio oficializa lo que entonces se acordó que estos trabajadores, que ahora dependen de una mercantil con consejeros del Govern y de Renfe, que la preside pero que seguirán teniendo las mismas condiciones laborales que los trabajadores de Renfe, a la que pertenecían en solitario hasta hace apenas unos meses.Según el Semaf, el convenio "garantiza por escrito que todos los trabajadores de la nueva empresa operen bajo el amparo y protección del Convenio Colectivo", lo que supone "blindar absolutamente al personal de Cataluña" y "evitar la fragmentación de la empresa y la pérdida de derechos". Rebaja de Adif a Renfe, Ouigo e Iryo por bajar la velocidad entre Madrid y BarcelonaPor otra parte, la Comisión Nacional para los Mercados y la Competencia (CNMC) ha escuchado las reclamaciones de Renfe, Iryo y Ouigo para pagar menos a Adif por utilizar su infraestructura en la línea de Alta Velocidad Madrid-Barcelona, debido a la limitación de velocidad que, al menos hasta mitad de diciembre, añade 25 minutos más de duración al trayecto.El regulador ha informado positivamente de la propuesta de cánones para 2026, 2027 y 2028 que las tres operadoras ferroviarias, así como las empresas de mercancías, pagan a Adif por utilizar su infraestructura mediante un análisis que recoge sus diferentes peticiones para "ajustar" las cantidades que pagan al gestor de la infraestructura en concreto en la línea de Alta Velocidad Madrid-Barcelona que desde febrero y hasta diciembre circulará a menor velocidad.La CNMC da la razón a las operadoras porque considera que estas reducciones de la velocidad, que alargan en 25 minutos el trayecto, reducen la demanda y afectan a la capacidad de pago del marcado. En su informe requiere "una reducción transitoria del recargo en la línea Madrid-Barcelona" mientras se mantengan las limitaciones de velocidad que se implantaron tres el accidente de Adamuz y al hilo de las numerosas notificaciones de incidencias que reportaban los maquinistas de los trenes que circulaban por ella. En sus apelaciones a la propuesta de cánones para los tres próximos años que elaboró Adif, Renfe propuso reducir el recargo en proporción al incremento del tiempo a partir de 10 minutos, que en el caso de la línea Madrid-Barcelona sería de 1,7493 euros por tren y kilómetro. Iryo y Ouigo presentaron un estudio que estimaba que el aumento del tiempo de viaje por las LTV reduce la disposición de los viajeros a pagar en 1,55 euros/tren y km y eleva los costes de material rodante y personal en 1,17 euros/tren.km y proponían reducir el recargo en 2,72 euros/tren.km. Adif se oponía al defender que la rebaja del recargo solo deberían darse si los trenes bajaran de los 200 km/h, algo que no sucede.