Barcelona (EFE).- Las seis dioptrías de Xavier Pàmies pasaron de ser un problema de visión, como le pasa a gran parte de la población, a convertirse en una serie de complicaciones de retina y glaucoma que amenazaron su salud visual, en lo que se conoce como miopía magna y en la que es clave diagnosticar a tiempo.

«Hoy no pasaría la prueba si tuviera, por ejemplo, que conducir un camión de la basura, por la poca visión periférica que tengo», afirma Xavier a los periodistas en una consulta con sus doctoras de la Unidad de Miopía del Servicio de Oftalmología de Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, que desde 2024 trabaja en este tipo de casos graves de forma holística, aunando especialistas en retina y en glaucoma.

La prevalencia de la miopía no para de crecer y se ha convertido en una pandemia: si en el inicio del siglo, el 20 % de la población mundial era miope, en 2050 se espera que este porcentaje aumente al 50 %.

Una profesional de la oftalmología en un congreso de la Sociedad Española de Oftalmología (SEO) EFE/ Villar López

Alta prevalencia