El Canadair CL-415 se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para combatir los grandes incendios forestales en España. Cuatro aeronaves de este modelo, enviadas por Grecia e Italia, se incorporaron a los dispositivos españoles después de que el Gobierno solicitara la activación del Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea. La petición, formulada a instancias de la Unidad Militar de Emergencias, reclamaba al menos cuatro medios aéreos de ala fija para reforzar las tareas de extinción. La Comisión Europea coordina este sistema, que permite a los Estados miembros pedir ayuda a otros países cuando sus capacidades resultan insuficientes. La plataforma RescEU dispone, además, de una reserva estratégica de personal, aviones y helicópteros preparada para intervenir en emergencias de gran magnitud. Francia también recurrió al mismo mecanismo y recibió tres aviones y dos helicópteros para intervenir en una zona próxima a Burdeos. Cómo funcionan El Canadair CL-415 pertenece a una familia de hidroaviones concebida específicamente para la lucha contra los incendios forestales. Su estructura robusta le permite operar en condiciones exigentes, efectuar aproximaciones a baja altura y realizar sucesivas descargas en periodos muy reducidos. La principal ventaja del aparato es su capacidad para recoger agua sin necesidad de aterrizar. El avión anfibio desciende sobre el mar, un embalse o un pantano y, mientras se desplaza sobre la superficie, llena sus depósitos en pocos segundos. Esta maniobra permite regresar rápidamente al incendio y repetir el ciclo numerosas veces. TE PUEDE INTERESAR El CL-415 puede transportar más de 6.000 litros de agua, frente a los más de 5.000 litros del modelo CL-215T. A esa capacidad se añaden alrededor de 600 litros de retardante almacenados en depósitos interiores, una sustancia que ayuda a frenar el avance de las llamas. Su autonomía puede alcanzar aproximadamente cuatro horas, aunque la duración de cada operación depende de la distancia entre el fuego y el punto elegido para cargar agua. Estos aviones son fácilmente reconocibles por su pintura roja y amarilla. Dentro de las operaciones aéreas reciben el indicativo de radio «Foca», mientras que también son conocidos popularmente como «botijos» por su función de transportar y lanzar grandes cantidades de agua. El último modelo El Ejército del Aire recibió su primer CL-415 en julio de 2006. Aunque exteriormente se parece al Canadair CL-215T, incorpora mejoras importantes en la cabina y en el sistema utilizado para liberar el agua. La cabina de vuelo es mayoritariamente digital, lo que facilita el control de la aeronave y proporciona a la tripulación información más precisa durante operaciones especialmente complejas. También dispone de cuatro compuertas de descarga, en lugar de las dos que equipaban los modelos anteriores. Esta configuración permite distribuir el agua de diferentes formas según las características del incendio. La tripulación puede concentrar la carga sobre un punto determinado o repartirla a lo largo de una extensión mayor para crear una línea que dificulte la propagación del fuego. Su capacidad para despegar y aterrizar tanto en pistas convencionales como sobre superficies acuáticas explica que sea considerado un auténtico ‘todoterreno’ aéreo. No obstante, estas operaciones exigen una elevada especialización por parte de los pilotos, que vuelan a baja altura entre humo, altas temperaturas y cambios repentinos de viento. El 43 Grupo, responsable de su operación Los Canadair españoles son operados por el 43 Grupo de Fuerzas Aéreas del Ejército del Aire y del Espacio. Esta unidad se ocupa tanto de su utilización como de su mantenimiento y participa en las misiones de extinción coordinadas con los organismos responsables de la emergencia. Su actividad principal consiste en colaborar en la lucha contra los incendios forestales. También puede prestar apoyo en misiones del Servicio de Búsqueda y Salvamento, conocido por las siglas SAR. Los medios aéreos actúan en coordinación con la Unidad Militar de Emergencias y con los equipos que trabajan sobre el terreno. Desde el aire, las tripulaciones atacan los frentes más activos, protegen poblaciones y apoyan a los bomberos forestales para impedir que las llamas avancen hacia zonas especialmente sensibles. El Canadair CL-415 se ha convertido en una de las herramientas más eficaces para combatir los grandes incendios forestales en España. Cuatro aeronaves de este modelo, enviadas por Grecia e Italia, se incorporaron a los dispositivos españoles después de que el Gobierno solicitara la activación del Mecanismo de Protección Civil de la Unión Europea. La petición, formulada a instancias de la Unidad Militar de Emergencias, reclamaba al menos cuatro medios aéreos de ala fija para reforzar las tareas de extinción.