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FundamentosNecesitamos de ciudadanos que sepan discernir entre la oferta política.

El excampeón del mundo de ajedrez de origen ruso, Garry Kasparov, publica constantemente en sus redes digitales comentarios de tipo político. Sin embargo, no se resiste a recordar su formación de ajedrecista para darle color, de tiempo en tiempo, a sus afirmaciones. Para ello, utiliza analogías extraídas del juego-ciencia con las que busca acortar las distancias entre el mapamundi y el tablero de ajedrez, y de cómo la política está inspirada en los movimientos básicos de la estrategia que aplican los grandes maestros. Recientemente comparaba la apuesta de Trump en el golfo Pérsico con un fallido gambito en el que un jugador intercambia piezas con su oponente para conseguir una mejor posición táctica.

Acercándonos más a nuestra realidad, también es cierto que el ajedrez tiene mucho que enseñarnos en materia política. Uno de los primeros consejos que se nos transmiten desde que empezamos a conocer los fundamentos del ajedrez es que es preciso controlar el centro del tablero, para desde allí desarrollar mejor las piezas y ganar, en el largo plazo, la partida. En la cuestión política podemos llamar a ese centro del tablero el tema central de una campaña electoral. Es decir, cuál es el tema que más preocupa y moviliza a una población en un momento dado. El candidato o el proyecto que mejor pueda dominar el tema de campaña —el centro figurado del tablero político— es quien tiene mejores posibilidades de ganar.