Yasmine Di Stefano, maestra de 32 años, salió del cine con una decisión tomada: haría el Camino de Santiago. Llevaba tiempo dándole vueltas a la idea, pero la película Buen Camino terminó de convencerla. Tras recorrer los 114 kilómetros que separan Sarria de Santiago, está convencida de que fue un acierto. “El Camino me ha enseñado que, en la vida hay que seguir adelante. Da igual si llegas enfadada, llorando o nerviosa; lo importante es llegar. Hay que afrontar lo que venga”, asegura. El caso de Yasmine dista mucho de ser una excepción. Nunca había habido tantos peregrinos italianos caminando hacia Santiago como este 2026. Buena parte de este fenómeno tiene nombre y apellidos: Checco Zalone. Su último filme no es solo el mayor éxito de taquilla en la historia del cine italiano, sino que también ha despertado entre miles de compatriotas el deseo de colgarse la mochila y echar a andar. Salvando las distancias, Checco Zalone es para Italia lo que Santiago Segura para España, al convertir cada uno de sus estrenos en un acontecimiento nacional. Su humor, irreverente y costumbrista, retrata con sorna al italiano medio: el apego al empleo fijo, el orgullo por su tierra y los prejuicios hacia quien viene de fuera. De esa mezcla de caricatura y sátira social han salido cinco de las diez películas más taquilleras en el país transalpino, según Cinetel. El estreno de Buen Camino a finales de 2025 desató un interés sin precedentes por la ruta jacobea en Italia. Primero se dispararon las búsquedas de ‘Camino de Santiago’ en internet hasta su máximo histórico. Después, empezaron a llegar los peregrinos. Hasta el 26 de julio, 18.294 italianos han recogido la Compostela, un 46% más que en 2025 y un 30% por encima del récord de 2024, según la Oficina del Peregrino. El acierto de Zalone fue llevar al Camino al personaje menos probable: un millonario caprichoso que llega en Ferrari siguiendo los pasos de su hija fugada. Si hasta él acaba echándose la mochila a la espalda, es fácil pensar que cualquiera puede. "La película ha hecho entender que el Camino está al alcance de todos", resume Renato Lancellotta, secretario de la Confraternita di San Jacopo di Compostella. Por eso, cuando entrega credenciales a los peregrinos, les repite: "Nunca ganarás la Copa del Mundo ni una medalla olímpica, pero a Santiago llegarás. Esa es tu medalla de oro". De Coelho a Zalone Pero el idilio de Italia con el Camino no nació en una sala de cine. Dante, en su obra Vita Nuova, consideraba que "peregrino", en sentido estricto, era quien caminaba hacia la tumba del Apóstol. La principal vía de peregrinación del país, la Vía Francígena, que une la catedral de Canterbury con la tumba de San Pedro en Roma, era el camino por el que los italianos partían rumbo a Santiago. También hay constancia de cofradías de antiguos peregrinos en Perugia y Asís desde finales del siglo XIV. Esa memoria la rescató el hispanista Paolo Giuseppe Caucci von Saucken, que fundó en 1982 en Perugia el Centro Italiano de Estudios Compostelanos. Desde entonces, el interés por el Camino ha avanzado por oleadas, casi siempre impulsado por un relato. Primero fue El peregrino de Compostela, el libro en el que Paulo Coelho relató su propia peregrinación; ahora ha sido Checco Zalone. Entre ambos hay casi cuatro décadas y un mismo efecto: convencer a miles de italianos de echarse a andar. Pero esta última oleada tiene un rasgo distintivo: ha rejuvenecido el perfil del peregrino italiano. El 42% tiene entre 18 y 45 años, frente al 37% de 2025. “El grueso de quienes quieren hacer ahora el Camino han nacido en los años noventa y a principios de los 2000”, confirma Lancellotta, que cree que las redes sociales son la mejor vía para acercar el Camino a esa generación. "Los jóvenes de hoy son mucho más curiosos y tienen mucha más información a su alcance. Si les explicamos qué es el Camino a través de las redes, lo harán con el espíritu que merece”. Aun así, el Camino que está descubriendo esta generación no es el mismo que conocieron sus padres. Hace veinte años casi todos los italianos elegían el Camino Francés. Hoy el preferido es el Portugués (45%), por el interior o por la costa. ¿A qué se debe este cambio? “Los italianos quieren conexiones directas”, resume Giulia Scurria, de la agencia milanesa Il Girasole. También influye la experiencia: quienes ya recorrieron el Francés buscan algo distinto. “El Portugués se ha convertido en la ruta de los repetidores”, asegura Laura Bitursi, de la agencia romana Insieme in Tour. Fabrizio Di Guida emprenderá en unos días su Camino hacia Santiago. Lo hará en bicicleta desde Lisboa junto a ocho amigos. "El Camino es también un dejar, un aligerarse de cosas materiales e inmateriales", reflexiona antes de partir. Y se despide con un deseo: "Que encontremos siempre viento a favor". Un fenómeno con precedentes No es la primera vez que un producto cultural consigue disparar las visitas a la ruta jacobea. El ‘efecto Buen Camino’ es un calco de lo que ocurrió hace quince años con el filme The Way. En 2010, Emilio Estévez rodó en España y Francia la historia de la peregrinación de un padre (su progenitor en la vida real, Martin Sheen) cargando las cenizas de su hijo fallecido haciendo el Camino. Pese a su limitado presupuesto, Estévez y Sheen hicieron todo lo posible por promocionar la película: forraron un autobús con el cartel del filme y recorrieron 35 ciudades en 50 días organizando pases y coloquios cada noche. El estreno de The Way en octubre de 2011 descubrió el Camino al público estadounidense e impulsó el turismo de peregrinación inducido por el cine a la ruta jacobea, según una investigación de la Universidad de Santiago. Los peregrinos de EEUU comenzaron a crecer con fuerza y hoy constituyen el principal mercado turístico extranjero, como demuestran las casi 44.000 compostelas expedidas en 2025. La secuencia se ha repetido en otros países. En Alemania, el humorista y presentador Hape Kerkeling relató en 2006 su propia peregrinación en el libro Ich bin dann mal weg. Fue un éxito de ventas y al año siguiente las llegadas de alemanes al Camino aumentaron un 70%. En Corea del Sur, el Camino se descubrió por entregas. Primero fue un libro. En 2006, una escritora coreana relató su peregrinación y prendió la mecha. Después llegó la televisión. En 2018, los integrantes del grupo de K-pop g.o.d. recorrieron la ruta en un programa. En 2019, otro programa puso a varios actores famosos a regentar un albergue en pleno Camino. ¿El resultado? Los peregrinos coreanos crecieron un 45%. El actor y cantante Checco Zalone actúa durante la gala del Festival de San Remo. (EFE/EPA/Riccardo Antimiani) Un libro en Alemania. Una película en Estados Unidos. Otra en Italia. Cambian los países y los formatos, pero la historia se repite: cuando un relato conquista a un país, miles de personas terminan caminando hacia Santiago. Un camino por recorrer Galicia no ha dudado en aprovechar la ventana de oportunidad generada por la película. "El cine es una herramienta extraordinaria para transmitir emociones y para explicar lo que significa el Camino”, aseguró Marcos Gómez Román, comisario del Xacobeo 2027, en la presentación de Buen Camino en el Festival de Cine de Nápoles en junio. Aun así, la Xunta evita atribuir el fenómeno exclusivamente a Buen Camino. “Sin duda ha supuesto una muy buena oportunidad para promocionar el Camino en uno de nuestros principales mercados, pero no es la única”, afirma Xosé Merelles, director de Turismo de Galicia. “El cine contribuye, pero asistimos a un auge del Camino gracias a toda la promoción de las últimas décadas”, sentencia. La película que acabaría inspirando a miles de italianos se rodó recorriendo el propio Camino Francés. El Arco de Santa María de Burgos y las ruinas del monasterio de San Antón, en Castrojeriz, fueron dos de sus escenarios. “Para una plaza como Burgos, que no suele albergar proyectos internacionales, recibir a un equipo de cien personas es muy grande”, reconoce Andrea Álvarez, coordinadora de la Burgos Film Commission. La incógnita ahora es si ese impacto perdurará. Burgos ofrece un precedente elocuente. El cementerio de Sad Hill, levantado para El bueno, el feo y el malo y rescatado del olvido por voluntarios, sigue atrayendo a miles de visitantes sesenta años después del rodaje. “Es un ejemplo claro de que, si una producción causa impacto, la gente sigue queriendo venir. Esto nos hace creer en el turismo de pantalla”, defiende Álvarez. TE PUEDE INTERESAR El fenómeno, además, puede no haber tocado techo. Buen Camino acaba de incorporarse al catálogo de Netflix y la productora española AF, de Frank Ariza, prepara ya un remake en español. Con el Xacobeo de 2027 a la vuelta de la esquina, el viaje parece lejos de terminar. Para Yasmine, todo empezó con una comedia. Para miles de italianos, también. "Fíjate lo que puede llegar a conseguir una película", dice. Basta mirar el Camino este verano para comprobar que tiene razón.
El efecto Zalone: por qué el Camino de Santiago está lleno de italianos este año
El éxito de la comedia 'Buen Camino' ha disparado un 46% las llegadas de peregrinos italianos a Santiago. No es la primera vez que ocurre








